"Me dieron dos populares y cuatro plateas preferenciales. Las populares las vendí a $ 500 y las plateas a un extranjero que me pagó u$s 600 por cada una". La confesión pertenece a uno de los muchos revendedores que forman parte del negocio paralelo del superclásico que disputarán Boca y River el domingo en la Bombonera. Es apenas un ejemplo de los múltiples que se dan en la previa del partido más importante del fútbol argentino, que mueve millones de dólares adentro de la cancha pero que también afuera de ella representa un descomunal reparto de dinero.
La reventa es la forma más conocida de sacar rédito de espectáculos deportivos tan trascendentes. No es la única, pero coincide con el resto en el hecho de que los beneficiados son unos pocos. Con Boca de local, como sucede con la mayoría de los equipos del fútbol argentino, el mercado negro del superclásico estará en manos de la barrabrava. La '12' digita cada movimiento en el perímetro de la Bombonera antes de cada partido y el duelo de este domingo no será la excepción.
"Hay dos tipos de merchandising. Por un lado, el que maneja la barra, el 'oficial', por el que se reparten las ganancias de la venta de camisetas, banderas y los otros artículos que se venden. Pero también están los particulares, que venden por su cuenta pero que sí o sí le tienen que dar parte de lo recaudado a algún miembro de la barra. Si no lo hacen, la pasan mal", admite un allegado a la '12'.
Entre los artículos clase B que se venden en las afueras del estadio sobresalen las camisetas, ya sea la clásica 'azul y oro' o las otras variantes, de entrenamiento, con la imagen de algún ídolo o diferentes logos. Cada una cotiza diferente; entre $ 50 y $ 200. En las tiendas de ropa deportiva, en cambio, la oficial de Boca cuesta $ 300. Las banderas, gorros, vinchas, bufandas y paraguas son los otros productos cuyos precios regula la barra. Salen entre $ 15 y $ 50, dependiendo del tamaño o lo originales que sean sus diseños. En este caso, a diferencia de las camisetas, no tienen competencia oficial. "Se venden mucho, la cantidad depende del partido, pero es un ingreso importante y le hacen una buena diferencia en relación a su bajo costo", cuentan por La Boca.
Sin embargo, el principal ingreso de cualquier barrabrava surge de los cuidacoches. Sucede en los recitales en River y Vélez, y también en los partidos, especialmente en los superclásicos. Para este año, se especula que la tarifa de los 'trapitos' aumentará entre un 15 y 20% y costará hasta $ 100 en aquellos lugares más cercanos al estadio. Teniendo en cuenta que a la cancha irán casi 50.000 personas y que los numerosos lugares para estacionar se ocupan rápidamente, este negocio, por sí solo, resulta millonario a lo largo del campeonato.
Pero volviendo al principio, es la reventa el negocio más redituable e incluso el que los hinchas realizan de manera individual, sin depender de barrabravas. Si bien las entradas sólo son para socios (también las 4.500 localidades generales que le asignan a River), sitios como Mercado Libre o De Remate colapsan de ofertas.
Las más austeras, generalmente las populares visitantes, cuestan $ 300, pero las más caras (plateas preferenciales de Boca) oscilan entre los 1.500 y $ 2.500. Los vendedores les confirman a sus clientes la fecha de entrega y como garantía ofrecen la buena reputación que tienen según los criterios de los sitios web.
El superclásico que se jugará el domingo a cancha llena tiene su negocio oficial, con planteles millonarios y contratos de TV suculentos. En simultáneo, se desarrolla el mercado paralelo, que le resulta provechoso a muchos vendedores de turno que, en plena Bombonera, armarán su propia 'saladita'.
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