Las respuestas del Gobierno acusaban por esos días a cada argentino de tener insuficiente capacidad económica para comprar dólares. A pesar de que, en rigor, la insuficiencia parecía entonces más atribuible a otros factores. Durante ese primer mes de histórica prohibición a la compra de divisas, los argentinos en actividad sólo pudieron sumar u$s 10 a sus ahorros, en promedio; un monto diez veces menor al que habían llegado a adquirir en igual mes del año pasado (u$s 110).
El dato que permite calcular este dólar en migajas fue estimado el último jueves por el Banco Central. Pero publicado por primera vez en la gestión de Mercedes Marcó del Pont después del cierre de los diarios. Se trata de la cifra oficial de fuga de capitales para el mes de junio, que reflejó el verdadero impacto que tuvo el cierre completo del cepo cambiario para atesoramiento: un desplome del 90% en la dolarización de los argentinos, en el transcurso de apenas un mes, de u$s 840 millones a tan sólo u$s 83 millones. Y una caída similar en la compra neta de billetes, de u$s 900 a u$s 174 millones.
De esto se deduce que, en promedio, la adquisición de divisas se ubicó en apenas u$s 10 por argentino en todo el mes. O, lo mismo: en un dólar cada tres días para cada uno de ellos (para la estimación se considera sólo a la población económicamente activa, que es de 18 millones de habitantes).
En igual mes del año pasado, los argentinos habían adquirido u$s 1.870 millones en divisas. Y la fuga de capitales, en tanto, había escalado entonces a casi u$s 2.300 millones. Desde esas fechas hasta hoy, el aumento de la compra de dólares sólo se notó por el concepto de turismo y viajes: de los u$s 241 millones a los u$s 480 millones. Pero esto atribuible, en una gran parte, a la obligación que impuso la AFIP de aclarar el destino de estas operaciones.
Para todo el semestre, el Banco Central había revelado el jueves que la fuga de capitales (la cantidad de pesos que salen y queda inutilizados fuera de la economía) había llegado a ubicarse en los u$s 3.600 millones. Es decir, apenas un tercio de la que se había registrado en igual período del 2011.
Con esto, el Banco Central no hizo más que reflejar lo que a esta altura no es una novedad: que los impedimentos puestos en marcha por el Gobierno para la compra de dólares son tan extremos que sólo contemplan excepcionalmente los pedidos de (algunos) turistas y funcionarios públicos que deben viajar al exterior. Pero no alcanzó, sin embargo, a dar cuenta de una desconfianza que persiste y queda en evidencia, en cambio, en otros indicadores: que una buena parte del dinero que los ahorristas dejaron de destinar a la compra de dólares hoy continúa desapareciendo por completo del sistema financiero y tiene, muchas veces, un destino oculto en la economía informal. Un ejemplo: sólo en los últimos 30 días, los billetes y monedas en poder del público aumentaron en $ 11.000 millones, mientras que los depósitos bancarios lo hicieron en $ 7.000 millones.
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26-08-2012 12:20:31Usuario Invitado
26-08-2012 10:44:29Usuario Invitado
26-08-2012 09:26:15Usuario Invitado
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