El Gobierno tiene previsto transformar una obligación en una celebración. El próximo 3 de agosto cancelará el último pago del Boden 2012, un título entregado a quienes tenían plazos fijos o depósitos a la vista en dólares, y que resultaron pesificados tras el abandono de la convertibilidad.
El Ejecutivo le quiere dotar a esa fecha el simbolismo de una nueva independencia económica. Pero el país todavía está lejos de ese status. El canje de los bonos en default implicó la emisión de títulos que vencerán entre 2033 y 2038. Aunque el monto total de deuda hoy está cerca de 42% del PBI y el perfil de intereses aún es desahogado, todavía queda mucho por pagar. Solo el BCRA tiene letras del Tesoro por u$s 15.000 millones.
Otro dato que hoy muestra cierta incongruencia es que en agosto los ahorristas y poseedores de Boden recibirán u$s 2200 millones, operación que hoy no podrían concretar voluntariamente si quisieran adquirir esas divisas en el mercado. El 60% de la deuda está nominada en moneda extranjera, lo cual implica que el Estado seguirá pagando durante largo tiempo en dólares, la misma moneda en la que hoy está prohibido ahorrar.
En definitiva, el país podrá librarse de uno bono, pero todavía vivimos en libertad condicional.
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16-07-2012 21:21:53Usuario Invitado
16-07-2012 19:37:28Usuario Invitado
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