El flujo de dólares hacia Brasil se redujo en un 42,3% entre el primer semestre de 2011 y los primeros seis meses de este año, cuando el país sintió con más fuerza los efectos de la crisis económica internacional.
El llamado flujo cambiario, que es la diferencia entre el valor de las divisas que ingresan y las que salen del país, fue positivo en u$s 22.944 millones en los seis primeros meses del año, según el Banco Central. Ese saldo positivo fue prácticamente la mitad al registrado en el primer semestre de 2011, cuando la diferencia entre la entrada y la salida de dólares fue de u$s 39.833 millones. Según el Banco Central, pese a la crisis, tan sólo en mayo Brasil registró una salida mensual de dólares superior al ingreso de divisas en el primer semestre del año.
Tras un flujo negativo de u$s 2.691 millones en mayo, el mayor para un mes en dos años, la situación se invirtió en junio, cuando los ingresos superaron las salidas en u$s 318 millones. En los primeros seis meses de este año, la cuenta comercial (exportaciones e importaciones de bienes y servicios) dejó un flujo cambiario positivo para Brasil de u$s 20.134 millones, con un aumento del 24,3% frente al mismo período de 2011.
El saldo de la cuenta financiera (inversiones, acciones, remesas de dividendos al exterior y otras operaciones) en el primer semestre fue positivo en u$s 2.810 millones, 88,1% inferior al de los seis primeros meses del 2011.
Según el propio Central, el flujo de dólares a Brasil puede seguir cayendo en los próximos meses debido al aumento de las dificultades de las empresas brasileñas para obtener créditos en el exterior. Las empresas e instituciones financieras brasileñas captaron el año pasado u$s 43.000 millones en el exterior mediante préstamos y lanzamientos de acciones, pero la previsión para este año es que el valor pagado por créditos en el exterior supere el captado.
En la reducción del flujo de dólares en Brasil en el primer semestre también contribuyó la política del Gobierno de vender divisas en el mercado para desvalorizar el real frente al dólar y, consecuentemente, mejorar la competitividad de los productos brasileños en el exterior.
La gradual reducción de la tasa básica de intereses en Brasil también redujo el flujo de dólares de los inversores que antes se beneficiaban con los altos tipos del país. De hecho, se estiman que la tasa de interés se quedará por debajo del 10% durante ocho años, según los contratos de futuros.
Estos contratos con vencimiento hasta enero de 2021 rinden menos del 10%, lo que indica que los operadores apuestan a que las autoridades mantendrán las tasas por debajo de ese umbral. En mayo estimaban que los banqueros centrales llevarían la referencia por encima del 10% en 2014. Dilma Rousseff considera inaceptable que las tasas de Brasil sean las más altas del mundo.
0 Comentarios