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Domingo 19.05.2013 | 09:16

Energía: cómo ganar productividad y bajar costos

21-06-12 00:00 Con cada invierno llegan los anuncios de cortes de energía a las pymes. Para conjurar esta amenaza, una serie de medidas de eficiencia -algunas de muy bajo costo-, permiten reducir el consumo energético entre un 30% y un 50% sin afectar la producción.


Cansado de escuchar el pronóstico del tiempo como un vaticinio del monto de las facturas de luz y de gas (cuando no del corte de estos servicios durante los días más fríos), Gonzalo Bartol, presidente de Frutargen, decidió implementar en su pyme un programa de "eficiencia energética". Con una inversión de $ 132.000, el año pasado la firma automatizó su línea de producción y envasado de grajeas y frutas secas, con lo que redujo los tiempos de cocción y la energía utilizada para ello en casi un 30%.
La empresa se fundó en 1994 y emplea a unas 30 personas. Sus productos se comercializan bajo la marca Argenfrut, a través de distribuidores, y también es proveedora de heladerías, panaderías, confiterías y otras empresas alimenticias. El proyecto de eficiencia energética se llevó a cabo con el asesoramiento de la Fundación Funprecit, en el marco del Programa de Apoyo a la Competitividad Pyme del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Frutargen obtuvo un aporte no reembolsable (ANR) de $ 53.000 para financiar la automatización de la planta. Como resultado, no sólo se logró un ahorro energético. "También se incrementó la producción en un 65% y se mejoraron las condiciones laborales, ya que se disminuyó la carga física en casi un 50%, medida en movimientos de kilos netos", apunta Bartol.
En el caso de Aniplast, una productora de envases plásticos para la industria química y cosmética, el camino a la eficiencia energética implicó una reconversión de su maquinaria. "La energía representa un 5% de los costos. El problema es que necesitábamos aumentar la producción pero estoy hace un tiempo con un trámite para pedir un aumento de potencia. Lo que hice fue modificar una máquina para bajar su consumo, y con la misma electricidad, prender otra", cuenta Sergio Arduini, ingeniero industrial y titular de la firma que fundara su padre, José Arduini, en 1987.
El proyecto demandó una inversión de $ 118.000, de los cuales $ 59.200 fueron cubiertos con un ANR del programa de Apoyo a la Competitividad Pyme. Arduini se asesoró en la Cámara Argentina de Comercio para presentar su plan ante el ministerio de Desarrollo Económico Porteño en agosto de 2011 y seis meses más tarde (en febrero de este año), obtuvo los fondos. "Yo mismo me encargué del diseño del nuevo sistema para las máquinas, a partir de lo que ví en algunas exposiciones y congresos del rubro", cuenta el empresario. El cambio consistió en reemplazar equipos hidráulicos por otros eléctricos que evitan la pérdida de corriente eléctrica.
El resultado fue un 30% menos de consumo energético por máquina, con un 25% más de productividad y un 3% menos de desperdicio de material, ya que el nuevo sistema permite una detección más temprana de las fallas. De este modo, con el mismo plantel de 10 personas, se aumentó la producción y se bajaron los costos. "El ahorro energético del 30% en la boleta de luz representa $ 800 menos por bimestre por cada máquina -describe Arduini- y el retorno de la inversión, gracias al aporte no reembolsable, se paga en 36 meses", asegura el empresario.
Lejos de ser un "lujo" para grandes compañías, los programas de eficiencia energética son perfectamente aplicables en pymes. Esto implica "una serie de medidas que van desde lo más general -como cambiar las lámparas incandescentes por otras de bajo consumo en la iluminación- hasta las más específicas como la reconversión de máquinas y modificaciones en el proceso productivo", destaca Carlos Tanides, responsable del Programa Clima y Energía de la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA).
La eficiencia energética puede lograrse por tres vías diferentes y complementarias: el empleo de tecnologías eficientes (sistemas de control y/o modos de uso que reduzcan la cantidad de energía utilizada); el diseño óptimo y buenas prácticas en la operación y mantenimiento de las instalaciones energéticas; y los cambios actitudinales a partir de la concientización y la educación de los usuarios, que conduzcan a un uso de la energía más responsable.

Auditorías energéticas
Para los consultados, la eficiencia energética es el modo más rápido, económico y limpio de disminuir el consumo de energía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático. Para lograrlo, el primer paso es conocer el consumo energético y evaluar su eficiencia mediante una auditoría energética. “Si bien no existe una metodología preestablecida para implemntarla, el primer paso es formar un grupo de trabajo sostenido en el tiempo, ya que se trata de un proceso de mejora contínua”, destaca Alejandro Gariglio, del INTI Rafaela, entidad que lleva adelante las un programa de capacitación en el desarrollo de estas auditorías para profesionales y técnicos de la zona. Esta iniciativa se lleva adelante junto al municipio, la Universidad Tecnológica Nacional, entidades empresarias y la empresa provincial de energía, con fondos del Programa de Competitividad Territorial BID - Fomin.
Toda auditoría energética consiste básicamente en: definir los objetivos de ahorro y eficiencia, medir el estado actual del consumo, relevar instalaciones y condiciones de trabajo. A partir de allí, se pueden plantear mejoras a través de un informe que contemple inversiones y amortizaciones, implementar las mejoras y verificar los resultados en tres grandes rubros: ahorro, productividad y disponibilidad de la energía.
El ahorro no sólo implica una reducción del consumo, sino también de las emisiones que afectan al ambiente. “De todos los costos operativos, el energético es el más difícil de controlar y para su reducción es indispensable un control continuo, una gestión adecuada de la información y una asesoría energética permanente”, destaca Gariglio, del INTI. En tanto, las mejoras en la productividad se centran en optimizar el rendimiento de los equipos y de los procesos, facilitando un correcto mantenimiento. Asímismo, lograr un uso eficiente de la energía permite garantizar la continuidad del suministro y alcanzar requerimientos de calidad y tiempos de respuesta óptimos.

Crisis energética
y oportunidad de cambio
La demanda energética en la Argentina, de continuar el crecimiento de la producción industrial y del consumo se incrementará en un 87% para el año 2020, según el escenario de referencia desarrollado por la FVSA . Esto complicará la actual situación de escasez (sobre todo de gas natural), producto de la transformación del país de exportador, a importador neto de energía. Por este motivo, además de las políticas de expansión de la oferta energética mediante la incorporación de nuevas centrales y fuentes de energía, será preciso implementar políticas de eficiencia energética tanto a nivel de los hogares como de las industrias.
Según datos de la entidad ambientalista, "la aplicación de medidas de eficiencia energética conduce a un ahorro de entre 27% y 50% del consumo total en los sectores comercial y público previstos para el 2020". Por otra parte, al hacer un uso eficiente de la energía, "no sólo se ahorran costos sino que también se cuida el medio ambiente, a partir de la la preservación de los recursos no renovables y la mitigación de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), responsables del cambio climático", detalla Tanides, de la FVSA.
Las medidas recomendadas para lograr una mayor eficiencia energética pueden clasificarse en acciones de baja inversión, o de inversión programada (ver recuadro). Se trata de medidas generales, aplicadas principalmente a los sectores comercial y de servicios. Entre las primeras se incluyen los sistemas de iluminación y ambientación: redistribuir luminarias, usar colores claros en los espacios interiores para mejorar el rendimiento de los sistemas de iluminación; colocar interruptores para los equipos de aire acondicionado, que permitan su fácil encendido y apagado; y aislar las cañerías y conductos de estos equipos.
En cuanto a las medidas que requieren una inversión programada, las mismas están relacionadas con la estructura edilicia, ya sea existente o a construir. Existen oportunidades para el aprovechamiento de iluminación natural a partir de diseños arquitectónicos adecuados. Las características constructivas, orientación de las áreas de trabajo y la organización de los espacios, tienen un fuerte impacto en el consumo energético.
A diferencia de los comercios y oficinas, en el sector industrial el consumo energético se concentra en los sistemas accionados por motores eléctricos (bombas, compresores y ventiladores). Por este motivo, se recomienda incrementar la eficiencia de estos motores a partir de: establecer un etiquetado según estándares mínimos de eficiencia, y la promoción de buenas prácticas de uso. Según el informe de Escenarios Energéticos de la FVSA, un 48% del ahorro energético se logra utilizando motores eficientes, y el 52% restante corresponde a las buenas prácticas de operación y mantenimiento.


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1 Comentarios

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  1. Usuario Invitado

    21-06-2012 13:37:59
    EXCELENTE, A IMITAR POR TODA LA INDUSTRIA!!!!
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