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Lunes 21.05.2012 | 17:28

El cuartito de la felicidad

07-02-12 11:12 La obra de Helena Triteck narra la historia del vibrador entremezclada con las costumbres victorianas en tono de comedia sexual. Un elenco talentoso y un mensaje de liberación.


Luciano Cáceres, (Dr. Givings) y Gloria Carra (Catalina), matrimonio también en la ficción.

María José Giovo

Buenos Aires

mgiovo@cronista.com

 

En "El cuarto de al lado" pasan cosas. Hay un aparato eléctrico, que según los que conocen a su inventor, el Dr Givings, logra sacar a relucir un sin fin de emociones y pasiones encerradas. Para algunos la clave de la felicidad, para otros, la de la liberación.

Así se teje la obra de Sarah Ruhl, que hilvana de forma perfecta una serie de conflictos relacionados con el universo femenino: sexualidad, libertad, maternidad, goce, celos e ignorancia.

La historia transcurre en siglo XIX durante la época victoriana, un vodevil a su manera, muy bien calibrado en ritmo e intención por la directora, donde también hay una proyección sobre la permanencia de ciertos procederes persistentes del patriarcado no sólo referidos a lo erótico.

En este contexto se recrea la vida de un afamado científico, un médico preciso y hermético cuya existencia pasa por estudiar la ciencia y sus consecuencias, que despliega absoluta fidelidad y admiración ante el inventor de la electricidad, Tomás Edison y descubre a partir de sus inventos, la cura para la histeria. El protocolo de la época mantiene distantes al doctor de su esposa pero ella, testigo del avance de sus métodos quiere saber de qué se trata y someterse también a esa cura milagrosa.

En tono de comedia, el relato nos introduce con maduras interpretaciones y un acertado elenco encabezado por Luciano Cáceres, (Dr Givings), en el cuarto de al lado, donde los personajes se dan cita para resolver sus conflictos más profundos y entregarse totalmente al tratamiento.

Gloria Carrá con acertado compromiso actoral personifica a Catalina, esposa del médico, quien curiosa y moderadamente reprimida, explora todo el tiempo las posibilidades de transgredir lo establecido y en el transcurso de la obra va descubriendo cómo proyectar sus deseos contenidos.

Sabrina es interpretada por Victoria Almeida, quien pasa de una angustia casi infantil al más puro éxtasis, en una amplísima gama de matices, y en todos, brilla. Lo mismo que el artista confundido y graciosamente exagerado que compone Esteban Meloni, un seductor “histérico” y tierno a la vez.

Las pasiones desatadas, las complejas relaciones sentimentales, el orgasmo descubierto, aparecen en escena con naturalidad y sentido del humor.

Gipsy Bonafina (quien interpreta Ana, enfermera y ama de llaves que deleita también con su voz), Erica Spósito y León Bara completan el elenco.

La distancia temporal de la trama y la delicadeza con que se aborda la historia evitan que cualquier alusión a un tema como el que plantea la obra se convierta en vulgar.

Y dejan al descubierto (en la forma más literal, sobre todo en la lograda y jugada escena final) los misterios que circundan alrededor de las historias del corazón. La necesidad de reencontrarse con el otro, con o sin aparatitos mágicos.
 

Ficha técnica

TEATRO APOLO (EX LORANGE)
Corrientes 1372, Capital Federal.
Teléfonos: 4371-9454
Web: http://www.teatroapolo.com.ar/
Entradas desde: $ 130

Funciones

Sábados- Domingo, Miércoles, Jueves y Viernes - 21 hs
Hasta el 18/02/2012

 

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