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Domingo 20.04.2014 | 15:23
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“Misteriosa explosión en Monte Grande” decía la placa de la mayoría de los canales de televisión que cubrían lo que estaba aconteciendo justamente en la localidad de Monte Grande, partido bonaerense de Esteban Echeverría. Una mujer muerta y nueve personas heridas era el saldo de un trágico evento que derrumbó dos casas y un almacén, destruyó un comedor infantil y un centro de asistencia integral, y afectó a otras quince viviendas del barrio 9 de Abril, donde al menos tres automóviles quedaron bajo cascotes y hierros retorcidos.
Las cámaras mostraban escenas de destrucción total, pero ¿por qué “explosión misteriosa”?
Los vecinos, que a las 2 y10 de la madrugada se despertaron por un fuerte estruendo, coincidieron en que vieron “una bola azul que cayó del cielo” antes del estallido en la esquina de las calles Los Andes y Luis Vernet, y hasta un desvelado cronista espontáneo ofreció la fotografía de una bola incandesdente cayendo del insondable espacio exterior, tomada por su inteligente teléfono celular.
Claro, con todo lo que está pasando últimamente en materia “2012: Fin del mundo”, que abarca bolillas como terremotos, caídas de satelites, tormentas solares, huracanes, inundaciones, deshielos, sequías, miles de pájaros y peces muertos, o ballenas encalladas; las declaraciones de los testigos orientaron alguna hipótesis de investigación hacia la caída de un fragmento de meteorito o de algún otro material espacial.
Y así fue como expertos en todo tipo de cuerpos celestes, acicateados por extraños astronautas en onda “E.T” que medían la radiación entre las ruinas, contador Geiger en mano (¡en serio!), comenzaron a desfilar por radios y canales explicando que “tranquilamente pudo ser un meteorito”.
Ok. Listo. Prácticamente no había otra posibilidad. Incluso algunos deslizaron alternativas más emocionantes como un microcometa. “Esto ya sucedió en 1910, en Siberia. No quedó ningún cráter en esa oportunidad. Y en este caso también llama la atención de que no hubiera cráter” soltó el vocero del Museo de Ciencias Naturales de Monte Grande.
Hasta el ministro de Justicia y Seguridad de Buenos Aires, Ricardo Casal, se sumó a la película: “No se descarta nada, hay que analizar. Tengamos paciencia, esperemos un poco y creo que en pocas horas podemos tener desvelado el misterio. No hay cráter, solamente hay un foco ígneo puntual”, indicó profundo y reservado.
Sin embargo, y a pesar de la resistencia de los conspiranoicos en los foros de internet, alguno de los cuales decía que EE.UU. mandó a tapar la historia; la versión cinematográfica fue perdiendo fuerza con el correr de las horas al hallarse entre los escombros no un cráter, no un pedazo de satélite, simplemente una vulgar y terrenal garrafa de 45 kilos con una típicamente humana y precaria conexión a un horno pizzero; y tras la detención por “falso testimonio” del joven que quiso ponerle “picante” al luctuoso suceso, difundiendo las supuestas imágenes de un elemento de color rojo cruzando el firmamento, captadas por su Blackberry, el misterio llegó a su fin. Fuentes policiales dijeron que el detenido “cambió sus dichos”.
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