Escenario

Volver al futuro: Daniel Scioli regresa a Brasil tras 43 días como ministro

Tras su breve paso por el Ministerio de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli retoma el carga como embajador en Brasil. Qué piensa el ex motonauta del desembarco de Sergio Massa, de su propio futuro político y de la unidad del Frente de Todos.

Daniel Scioli prepara las valijas para su retorno. El 22 de agosto estará nuevamente en Brasil. El político que se caracteriza por su capacidad de acomodarse frente a la adversidad hoy vuelve a un lugar que, frente a la coyuntura, lo encontrará más a salvo.

En la saga protagonizada por Michael Fox, el personaje emprende un viaje en el tiempo con una misión. Salvando las distancias, Scioli también la tuvo cuando promediaba junio y recibió el llamado de Alberto Fernández. "Necesito que vengas", le dijo el Presidente. "Alberto, acá estamos trabajando muy bien. Volvimos a ubicar a Brasil como el primer socio comercial de la Argentina", respondió el entonces embajador. "Te lo pido por favor", le rogó Fernández.

Scioli acomodó sus cosas y volvió a su país. Como si se hubiese metido en la máquina del tiempo de la película, después de algunas desventuras, regresará 2 meses más tarde al lugar del que salió, como si nada hubiese ocurrido.

El ex deportista, ex motonauta, ex diputado, ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ex vicepresidente de la Nación y ahora ex ministro de Producción aguarda ahora la finalización del trámite formal del Senado, para regresar a su actividad de embajador en el país vecino.

Scioli piensa en ir hacia adelante en la búsqueda de acuerdos de integración financiera, energética, infraestructura, industriales, agroindustriales, turísticos y de logística. Exactamente así como se lee. Piensa en Brasil como la nación que le permitió a la Argentina ahorrarse unos 200 millones de dólares en junio, ya que se logró un entendimiento para importar la energía eléctrica que el país necesitó a un precio más que competitivo.

Su gente más cercana lo ve bien, con la misma energía de siempre. "No se siente expulsado, para nada", aseguran ante las consultas. Previo a la decisión de su regreso a Brasil, a Daniel Scioli le ofrecieron quedarse en Argentina. En alguno de los ministerios que ahora son parte de la botonera que maneja Sergio Massa o directamente en su viejo conocido sillón, el de Deporte y Turismo.

El hombre que fue homenajeado hace pocos días por cumplir 25 años en el PJ eligió volver a Brasil. "La lealtad se devuelve", decía la placa que le entregaron y esa es exactamente la forma en la que Scioli ve la política.

"No podía quedarse como que le habían dado un lugarcito, un premio consuelo", afirman desde su entorno. Cuando se va Guzmán y empieza a escucharse el nombre de Sergio Massa, él le dijo al Presidente que creía que tenía que sostener el ministerio de Producción, que esa cartera debía seguir con su impronta. Alberto le contestó que tenía pensada otra cosa. Que quería reeditar lo que sucedía en la época de Roberto Lavagna, cuando Economía manejaba el resto de las carteras del área para articular mejor las cuestiones vinculadas a toda la política económica.

El ex y futuro Embajador en Brasil considera que Alberto no rompió nunca con Cristina Kirchner en nombre de la unidad. Considera que tiene una enorme responsabilidad, y hasta se identifica con él cuando escucha que le preguntan "¿por qué no reaccionás?". Scioli recuerda que a él le decían lo mismo. Sufrió los ataques de Cristina, los enojos de Néstor Kirchner y luego asumió en la Provincia de Buenos Aires con el apoyo de quienes manejaban en ese momento los destinos de la Argentina.

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Hoy cree que la decisión de la Vicepresidenta de habilitar a Massa y de entregarle el poder del manejo que hasta hace pocos días le negaba a Guzmán apunta a que todos estén dentro del espacio. Ya nadie está afuera, desde donde de alguna forma se puede cuestionar. Ahora todos son parte de las decisiones que se toman. ¿Y los demás? ¿La oposición? Acompaña. El ahora ex ministro de Producción ve a un Mauricio Macri activo, a Javier Milei más cerca de Larreta. Percibe al diputado libertario como un partícipe necesario de la elección para la oposición. Y describe a un kirchnerismo pragmático, que hoy en medio de la crisis trabaja a resultado, obligado por la coyuntura a sostener la unidad.

No muestra enojo por su viaje fallido. Quedó con buen diálogo con Sergio Massa, con quien incluso se juntó. Pero en estos dos meses nunca habló con Cristina.

A diferencia de lo que le ocurrió a Felipe Solá, al que le sacaron el título de Canciller cuando estaba arriba de un avión en nombre del Presidente, fue el propio Alberto Fernández quien le pidió a Scioli su lugar. En realidad le avisó que su cargo quedaba bajo el mando del nuevo ministro de Economía

Entendió que el Presidente creía que para el mejor funcionamiento de las políticas económicas tener esas herramientas extras era una necesidad. Y punto. Aún no expone sus deseos a futuro. La realidad le demostró muchas veces, y también este último traspié, que no hay nada más atinado que vivir el presente. Fueron 43 días exactos a cargo de un ministerio que lo devolvió a su lugar de origen. Y nadie descarta que la cálida brisa brasileña lo tenga a resguardo del vendaval que representa la política argentina. El 2023 está a la vuelta, y el que mejor llegue habrá sacado ventaja.

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