ESCENARIO

Un movimiento que pone en jaque el acuerdo con el FMI

En el ajedrez, si avanzas con una sola pieza, te la comen. Esa frase sonó en uno de los despachos de la Casa Rosada, después de lo que en la tarde del lunes irrumpió como una jugada que fue más allá de lo esperado. Máximo Kirchner renunciaba a la presidencia del bloque del Frente de Todos en Diputados y otra vez las cartas K ganaban la centralidad de la escena política.

Cristina lo había hecho primero con aquella en la que hablaba de "funcionarios que no funcionan". Un año después, una vez desatada la crisis interna provocada por la derrota en las PASO, bajo el título "Como siempre, sinceramente", por carta otra vez, la vicepresidenta de la Nación le pedía al Presidente que "honrara el cargo para el cual había sido designado". 

Negaba tener cualquier vinculación con las supuestas presentaciones de renuncia de los funcionarios del Presidente y denunciaba al vocero de aquel momento por hacerla víctima de operaciones en su contra. Esto derivo en la renuncia indeclinable de Juan Pablo Biondi, al menos, al cargo oficial. 

Dos meses más tarde, en "De silencios y curiosidades, de leyes y responsabilidades" el escenario político volvía a inundarse con perfume de mujer... "la lapicera no la tengo yo, siempre la tuvo el Presidente" aseguraba Cristina en su texto, en el que aclaró, con éxito dudoso, que es Alberto Fernández quien toma las decisiones en el Gobierno. "No aclares que oscurece" dice el refrán que la ex Presidenta no tuvo en cuenta por esos días.

Renuncia de Máximo y fin de fiesta: los bonos retoman las pérdidas y crece la incertidumbre

Ya con un país acostumbrado a sus misivas, Cristina volvió a hacerlo a principios de este año. Para que nadie piense que son solo para enviarle mensajes a Alberto, esta vez le toco al Fondo Monetario Internacional y al ex Presidente. Sí. Allí habló de "la pandemia macrista" y se preguntó cuál había sido más costosa: si aquella a la que definía de esa forma por haber endeudado a los argentinos o la que hace dos años tiene al mundo a maltraer desde la llegada del Covid-19.

Las cartas públicas tienen el impacto de irrumpir en la opinión pública. De acaparar la atención. Claro está, no hacen esto quienes piensan que "los trapitos se lavan en casa", ni tampoco los que hacen un culto del Martín Fierro cuando dice que "los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera."

El silencio posterior de Cristina y el núcleo kirchnerista más duro, después del anuncio del principio de acuerdo con el FMI, sonaba fuerte en los oídos albertistas: "algo tenía que pasar. Lo estábamos esperando. No pensamos que iba a venir por acá. Pero sabíamos que con algo venían."

Cristina y Máximo se expresaron varias veces y en público sobre su postura en relación al entendimiento en el que avanzaba el Gobierno. No querían que se hablara de ajuste, ni de revisión, ni de déficit 0, ni de nada que implicara cualquier tipo de condicionamiento para la Argentina

La última vez la vicepresidenta se refirió sin nombrar al Fondo pero señalando claramente al organismo, al criticar su rol para con los países de Latinoamérica. Lo hizo justamente dos días antes del vencimiento del pago de la semana pasada y eligió como escenario la asunción de la nueva Presidenta de Honduras que representa la llegada de la izquierda al poder en ese país.

Una vez de regreso, se enteró de los detalles de lo que ya era un hecho. El Gobierno y el FMI habían acordado una revisión trimestral de las cuentas argentinas y una reducción gradual del déficit para hacer frente de una forma sostenible a la reprogramación y devolución al Fondo y así evitar el default.

El silencio inmediato cristinista parecía ser el mismo que antecedía el huracán que anoche sonó fuerte en la carta de su hijo Máximo.

"El personalismo de Cristina es autodestructivo" señalan cerca del Presidente. "Así nacen y mueren las sectas. Ya está todo roto. Alberto está tranquilo. Va a cumplir su palabra y mandar el acuerdo al Congreso tal como lo prometió. Todavía no tiene claro salir a hacer pública una respuesta. Pero ellos rompieron todo. Lo vienen haciendo desde aquellas "renuncias" que nunca fueron (Eduardo "Wado" de Pedro y otros post derrota en las PASO), hasta acá. Esta es una extorsión más" sentenció la misma fuente.

Presión sobre Alberto tras la derrota: los funcionarios cristinistas pusieron a disposición su renuncia

Algunos se esfuerzan por hacer ver al hoy, ex jefe de bloque, como un dirigente con movimiento propio sin el condicionamiento freudiano de su madre quien casualmente es la jefa del movimiento político que representa. El propio Presidente dijo que Máximo le avisó por teléfono y antes de dar a conocer su carta que iba a renunciar al bloque, y que Cristina no estaba de acuerdo.

"Esa carta mal redactada y llena de errores es una porquería. Es una turrada. Lo que el pibito hizo se llama caprichismo", se escuchó entre los despachos de la Rosada. "Si Cristina lo avaló tendrá que presidir la sesión en el Senado en la que se debata el acuerdo pasando vergüenza, sino, con la frente alta."

Mientras tanto, otros, descreen de cualquier decisión de Máximo sin el aval de su madre: "Máximo y Cristina son lo mismo. No hay ningún tipo de dudas de eso"

Lo cierto es que el Presidente se comprometió a hacer pasar el acuerdo con el Fondo por el Congreso. Y pidió el acompañamiento de los legisladores. Aún no fue incluido en el período de sesiones extraordinarias, pero Alberto Fernández podría si quisiera decidir que se trate antes del primero de marzo por decreto. Si no, será parte de los temas a tratar con urgencia a partir de la inauguración del período ordinario.

La incógnita es cómo se manejará el resto del bloque luego de la salida de su jefe. Con este movimiento quedará expuesta su representatividad real dentro del kirchnerismo. Y Cristina ¿presidirá una sesión en la que el tema se trate y le traiga a la memoria como un karma el voto "no positivo" de Cobos y la crisis que vivió su Gobierno por aquellos tiempos?

Como en una partida de ajedrez el Presidente piensa en su próximo movimiento. Las jugadas internas en el Frente de Todos se realizan despacio. Las fichas no se mueven solas y ahora, habrá que ver quien avanza primero.

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