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Qué pasa cuando un presidente es un topo que destruye el Estado

"Amo ser un topo infiltrado que destruye el Estado desde adentro", dijo Javier Milei. Cinco casos de problemas concretos y consecuencias del método de gestión en marcha

Tras la aprobación en general de la Ley Bases, el Gobierno espera mostrar muñeca política, apostar a un proceso de crecimiento económico basado en las grandes inversiones e instaurar una nueva era en el país de la mano de la presidencia de Javier Milei.

Mientras tanto, el día a día de la administración exhibe el resultado de combinar medidas de ajuste fiscal, con desidia y mala praxis, en áreas que van desde las obras públicas, hasta la ciencia y el manejo de la energía, todo en un gabinete donde reina el clima de "en cualquier momento me rajan", como se nota cuando se habla con funcionarios de cualquier rango que son capaces de preguntar "¿sabés si sigo?".

"Amo ser un topo infiltrado que destruye el Estado desde adentro", había dicho la semana pasada el primer mandatario en una entrevista en YouTube. A continuación, cinco casos de problemas concretos y consecuencias del método de gestión en marcha:

1) El freno abrupto de la obra pública había cortado en diciembre la terminación de 1200 metros de caño para llevar agua y cloacas al barrio Zavaleta, en Barracas, en una obra de Aysa que se venía desarrollando en tiempo y forma y que iba a implicar un cambio de vida para 65 mil vecinos, de los que 27 mil son niños.

Se supone que tras el reclamo popular y la repercusión en los medios, la obra más temprano que tarde será terminada. Son -repito- 1200 metros que ya tenían el presupuesto asignado y que una vez concluidos evitarán que todos los días tenga que ir un camión cisterna del gobierno porteño a llenar bidones y fuentones para los usos básicos, una situación que genera riesgo de enfermedades.

En las últimas horas, apareció un camión de los contratistas de Aysa descargando materiales en la villa 21-24 pero no logró frenar la movilización de los vecinos convocada para este jueves a la sede de la empresa de agua y saneamiento.

2) Entre la ciudad capital de Santa Fe y la localidad de Esperanza, la ruta provincial 70 se ha convertido en un dolor de cabeza para los pobladores. Una obra ferroviaria arrancada por la Nación el año pasado quedó interrumpida en diciembre, cuando se frenaron los pagos.

Desde entonces, el tránsito circula por los by pass que se habían hecho en el camino para el tiempo que durara la obra. Ahora, la provincia que gobierna el radical Maximiliano Pullaro decidió pavimentar esos caminos provisorios por una cuestión de seguridad vial, a la espera de que en algún momento, tal vez en 2025, se retomen los trabajos centrales del proyecto.

3) En la misma Santa Fe Capital hay un puente de jurisdicción nacional roto hace seis meses. Es el que une la ciudad de 400 mil habitantes con la lindera Santo Tomé, donde viven 65 mil personas. Es cierto que venía deteriorándose en las últimas décadas y que nunca fue reparado ni reemplazado. Pero se rompió ahora.

Desde entonces, funciona un sendero especial sólo para colectivos. El resto de los automovilistas cuando necesita acceder o dejar la ciudad tiene que hacer un rodeo mucho más largo y trasmano.

Los comercios de la zona están penando por la merma en la cantidad de gente. En las últimas semanas, tras múltiples reclamos, apareció un obrador que da indicios de que podría empezar a hacerse algún trabajo de refacción.

4) Los científicos a cargo de los principales proyectos del Conicet, en tanto, recibieron en los últimos días un correo electrónico consultando por el "nivel de ejecución" de proyectos asignados el año pasado.

En algunos casos, se trataba de programas de unos 100 mil dólares en cuatro años que se otorgaron en el primer semestre de 2023. Los fondos que fueron pesificados a $257, porque esto es la Argentina. La conducción del organismo consulta ahora por qué había proyectos al 60% de ejecución.

La explicación de los científicos da ganas de llorar. "Estamos estirando su aplicación todo lo que podemos porque este año estamos con caída real de fondos como nunca", le respondieron, al tiempo que además muchos de los gastos de las investigaciones financiadas tenían que ver con la importación de máquinas del exterior, que no se pueden traer porque el Banco Central pide pagar a seis meses, algo que espanta cualquier proveedor.

Los plazos del BCRA de Bausili limitan la importación de máquinas para científicos del Conicet

La percepción es que la inquietud de "control" de Conicet puede tener que ver con preparar el terreno para directamente cortar los próximos giros comprometidos.

5) En el sector energético, en tanto, se agarran de los pelos cada vez que el Gobierno da muestras de que se puede pudrir todo con el Brasil de Lula. El día que no hubo gas por la demora en pagarle a un barco de Petrobras que estaba ya en el puerto de Escobar es una muestra.

Los principales empresarios del sector aseguran que Lula directamente no quería mandar el barco y que de hecho se enfureció contra los directivos de la petrolera por haberlo enviado. No es un dato anecdótico. Tras varias problemas, ahora está en marcha la reversión del Gasoducto Norte, clave para mandar gas de Vaca Muerta ahora que Bolivia empezará a cortar el abastecimiento.

Sin gas en las provincias del Norte, puede haber problemas en la generación eléctrica. Es decir, las provincias se pueden quedar sin luz en algún momento del año. Una alternativa, ante el corte del abastecimiento boliviano, podría ser aprovechar algún sobrante de gas brasileño. ¿Mandaría el fluido Lula en caso de que por ejemplo la Casa Rosada dé asilo político a bolsonaristas acusados de golpismo por la Justicia de aquel país? Seguramente está todo analizado.

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