Opinión

Poner el foco en lo importante

Los anuncios económicos del presidente electo aportan alguna claridad respecto del rumbo inicial de su gobierno. Hubo algunas definiciones importantes:

  • No hay financiamiento y por ello la corrección fiscal debe ser de shock. Es positivo que se reconozca la importancia de equilibrar las cuentas públicas. El objetivo es ambicioso porque se habría planteado alcanzar el equilibrio global el año próximo lo cual requiere un superávit primario cercano a 2% del PBI. Téngase en cuenta que una proyección pasiva del resultado fiscal primario de 2024 se acerca a un déficit de 4% del PBI como consecuencia del 'Plan platita' del ministro saliente que redujo los ingresos por el impuesto a las ganancias y aumentó los gastos vía devoluciones de IVA.
  •  No puede levantarse el cepo cambiario de inmediato. Este es otro punto positivo. Pero no por el problema de las Leliqs sino por el monto de atrasos en los pagos al exterior que llevarían en un hipotético mercado de cambios libre a un equilibrio a un nivel de tipo de cambio real posiblemente insostenible desde lo político y social.

Sobran los pesos y no alcanzan los dólares

  •  Habrá varios meses de estanflación. Probablemente sea pesimista hablar de dos años, pero la magnitud de los desequilibrios heredados requiere adoptar medidas de shock que probablemente sean recesivas al comienzo. Si se restablece la confianza debería haber alguna entrada de capitales que ayudaría a recuperar la actividad antes de lo pensado.
  • La dolarización se habría postergado lo cual da algún espacio para utilizar el señoreaje al menos durante el cortísimo plazo.

En los próximos días se conocerá cómo se encarará el ajuste fiscal, cómo se ordenará el cepo cambiario y qué se hará con las Leliqs.


Una mejora fiscal de varios puntos del PBI requiere actuar por el lado de los egresos e ingresos. Hay muchos avances que se pueden hacer por decreto, pero otros requieren de apoyo legislativo. Además, hay correcciones que generan distorsiones y otras que las corrigen pero que pueden agregar mucha nominalidad a una economía que navega a altas tasas de inflación.

Por ejemplo, si se mantiene el cepo es posible mantener el impuesto País, pero este gravamen tiene un sesgo antiexportador que para ser corregido necesitaría mantener algún porcentaje de liquidación de exportaciones al tipo de cambio de contado con liquidación. Esta sería una opción de fácil recaudación y que no necesita Ley pero costosa desde el punto de vista de la eficiencia económica.

En el otro extremo está la indexación del impuesto a los combustibles postergada desde hace más de dos años por el gobierno actual. Esta medida que también puede hacerse por Decreto mejora la eficiencia, pero agrega nominalidad a una economía que ya padece de alta inflación y puede ser complicada desde un punto de vista político.

Una reforma del Estado puede generar ahorros inmediatos si se reduce la cantidad de empleados contratados, pero ello generará resistencia de los gremios estatales. Pero mejora la eficiencia en la gestión porque hay exceso de empleo al menos comparado con las dotaciones óptimas que se habían estimado hace cuatro años atrás. En el otro extremo la suspensión de la inversión pública es menos costosa políticamente hablando, pero atenta contra el crecimiento económico y expone al Estado a juicios por incumplimiento de contrato.

En el mercado cambiario se ha definido que se mantendrá el cepo, pero al mismo tiempo tiene que haber señales claras de simplificación y eliminación del sinnúmero de trabas y distorsiones actuales, al menos para las nuevas operaciones. No parece alcanzable una solución rápida de los stocks acumulados, aunque es posible que los atrasos reales sean menores a los registrados en el BCRA ya que algunas empresas pueden haber pagado al exterior, pero siguen esperando lograr acceder a dólares baratos; ese incentivo se elimina cuando se termine con la brecha cambiaria.

Medidas que sólo agregan más inflación

Finalmente, el foco en las Leliqs es exagerado. Los 'tenedores' de las Leliqs son los depositantes que tendrían pocos incentivos para 'correr' si hay un programa de reformas fiscales y estructurales contundente. Además, endeudarse en el exterior para canjear las Leliqs resulta en un descalce de monedas para el sistema financiero que genera alguna vulnerabilidad. Tendría algún sentido si se dolarizaran todos los depósitos, pero ello sería un paso en el camino hacia una dolarización total que, por ahora, ha sido postergada.

No hay muchas precisiones acerca de las reformas estructurales, pero se avanzaría con una necesaria desregulación y apertura de la economía.

En resumen, el objetivo debe ponerse en las medidas fiscales y en las reformas estructurales y no en los temas monetarios.

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