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La votación que medita Alberto: qué mazo de cartas usar hasta noviembre

Los asesores del Frente de Todos que se dedican a exprimir la matemática electoral repasaban ayer planilla por planilla para entender el contundente resultado adverso de la PASO del domingo. Lo que buscan determinar no es una explicación global de la oleada opositora de votos, sino identificar el desempeño positivo o negativo de los candidatos de cada distrito. Ese empeño solo se explica por la búsqueda de responsabilidades a nivel desagregado, para tratar de visualizar si el problema fueron los nombres propuestos por el oficialismo para dar esta batalla o las políticas que debieron defender.

La conclusión no va a ser muy difícil de elaborar. La cuenta final mostrará dos porcentajes redondeados por los socios de la coalición gobernante. Si la evaluación demostrara que el problema fueron los candidatos, habrá un responsable político de esa designación en cada distrito, a sabiendas de que es un factor que ya no se puede cambiar. Si fueron las políticas aplicadas desde el Gobierno, o el contexto general creado por esas políticas, la factura entera irá a la Casa Rosada. Por eso se vuelve importante el escáner que le están pasando a los números del comicio: la suma de errores que se atribuya cada parte del Frente dejará a la vista quién quedará en condiciones de exigir un rumbo distinto para las políticas y quién será el que deba aceptarlo.

El Presidente dio pistas de que se inclina por seguir en el mismo sendero, pero a una mayor velocidad. El kirchnerismo, ya se sabe, prefiere moverse en otra cancha. La pregunta es: ¿acaso hay posibilidades de jugar un partido distinto usando los mismos jugadores y aceptando que no se puede cambiar todo el mazo de cartas?

Para responder a este interrogante, otro equipo debe exprimir otros números: tendrá que evaluar hasta dónde se podrá estirar la asistencia del Estado en los próximos dos meses, para tratar de que al menos los sectores de ingresos más bajos puedan sentir algún alivio en los bolsillos. La clase media lo va a recibir en la forma de un ajuste del mínimo no imponible de Ganancias. Estaba programado como una medida para el segundo tramo de la campaña.

¿Hay margen de mayor emisión monetaria sin recalentar al dólar hasta niveles peligrosos? ¿Puede el mercado financiar un mayor déficit con deuda interna? ¿Hay posibilidades de resetear el diálogo con el FMI para acomodar el acuerdo a los deseos del kirchnerismo más duro? ¿Hay vida sin el FMI, como la hubo entre 2005 y 2018? La respuesta que se dan los economistas es no. Y por esa razón ayer hubo reacciones positivas en el mundo bursátil.

Alberto Fernández tiene varios dilemas por delante. El principal es que si persiste en este rumbo y desoye los pedidos de hacer un volantazo, la economía puede darle mejores números a corto plazo, pero ninguna garantía de que el resultado será otro en noviembre.

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