La guerra que duró un mes

El presidente Alberto Fernández parece rendirse sin el más mínimo esfuerzo ante lo que él mismo decidió llamar hace exactamente 30 días: la "guerra contra la inflación". Desde el 18 de marzo, hasta el 18 de abril, eso duró.

Con el nuevo IFE que le costará al Estado unos 200 mil millones de pesos y se pagará con emisión monetaria, no se logrará más que generar mayor inflación para el mes siguiente.

El Gobierno aseguró que la suba de precios de marzo fue probablemente la más alta del año y que parte de la responsabilidad la tiene la otra guerra, la de verdad, la que se da en suelo Europeo. Pero si tenemos en cuenta que en Argentina el mercado de los combustibles está regulado... ¿hasta dónde ya nos afectó el aumento en el valor de los commodities?

La política de parches parece ser la elegida por el Gobierno frente a la ausencia de plan para frenar la inflación.

De acuerdo a los datos de quienes cobraron el Ingreso Familiar de Emergencia otorgado durante la pandemia, unas 9 millones de personas recibieron ayuda del Estado en ese momento excepcional. Pero claro, la excepcionalidad en Argentina parece ser una constante y lo que varía son solo los motivos

Esta vez, en principio una porción de la población similar a aquella, que pertenece al universo de los trabajadores informales, monotributistas de las categorías más bajas y trabajadoras de casas particulares, estará cobrando unos 18 mil pesos divididos en 2 veces por única vez. Son $ 9000 por mes: 1 Coca de 2 litros y medio por día durante 27 días. Ni siquiera llega a los 30. ¿Esa es la guerra contra la inflación?

Al mismo tiempo unos 4 millones de jubilados accederán por única vez a unos 12 mil pesos extra que se suman a los $ 6000 ya recibidos: 17 kilos de asado al valor de precios cuidados, una carne difícil de comer y más difícil aún de encontrar. ¿Querés algo mejor? Dos parrilladas para cuatro en cualquier restaurante de barrio.

¿Eso es parte del refuerzo a la política de ingresos que señaló el ministro Guzmán?

¿El Presidente empoderó al titular de Economía respaldándolo frente al anuncio o lo mandó a ser la cara de lo que en pocas horas se convirtió en blanco de críticas?

Durante el año 2021 los ingresos, por la mayoría de las paritarias logradas crecieron más rápido que la inflación, este año, sucede todo lo contrario. ¿Qué resultado da eso? Más pobreza. Por eso el Gobierno busca paliativos que en nada solucionan la cuestión de fondo. Por el contrario, en la Rosada, parecen acostumbrarse cada vez más a una inflación que no permite proyectar crecimiento a ningún nivel y que, aún peor, parece ser una soga que cada vez aprieta más y más el cuello de los que menos tienen.

A todo esto, también se genera en el mismo anuncio la posibilidad de que exista un nuevo impuesto en la Argentina (y van....) para recaudar de la mano de aquellas empresas que generaron una renta inesperada haciendo negocio con la guerra en Ucrania desde Argentina. Sí, tal como está dicho. La oposición asegura hoy que de ninguna forma ese tributo saldría aprobado por el Congreso.

En medio de las medidas una expectativa de ruido permanente en la coalición de Gobierno. El gerenciamiento kirchnerista de las medidas dictadas por el Presidente. El pedido de cambios en el Gabinete y la "resistencia". Los Halcones y las Palomas. Resultado: más inflación.

Hace exactamente un mes el Gobierno anunciaba el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que permitiría una vez cerrado poner foco en el problema que más afecta el humor social. Exactamente desde el 18 de marzo hasta el 18 de abril se esperaron medidas en ese sentido. En estos 30 días solo se anunció un fideicomiso para los productores harineros que se logró con el aumento a las retenciones a las exportaciones de otros granos y el nuevo IFE. Parches, solo parches.

La inflación es un mal endémico argentino. Desde el fin de la convertibilidad la suba de precios tiene un resultado acumulado por arriba de 8 mil por ciento. Hoy tenemos los niveles de aumento generalizado de precios que teníamos en la salida de la híper, hace más de 30 años. Las oferta de soluciones brindadas hasta acá no vienen siendo más que acudir a los organismos internacionales, montar anuncios de recetas conocidas y encender la máquina de imprimir billetes para poner más plata en el bolsillo de la gente. Nada se hace en la práctica para incentivar la generación de empleo genuino o reducir el gasto interno del Estado.

En medio del comienzo de una guerra en Europa que hasta ahora trae consecuencias para la región aún no percibidas a fondo por la Argentina, el Presidente Fernández planteó otra, la guerra contra la inflación. A los 30 días, decidió terminarla, sin siquiera, haberle dado batalla.


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