La falta de gestión financiera puede golpear también a los clubes de fútbol

Con sus principales pasivos en dólares, carecer de cobertura cambiaria es siempre una mala decisión.

Así como ocurre con algunas organizaciones, los clubes del fútbol argentino también reflejan un notorio retraso organizacional. Dejando de lado el contexto local, vemos causas no sistémicas: un fuerte foco cortoplacista, estructuras de gobierno corporativo débiles o la carencia de "los mejores perfiles" en posiciones claves de gestión, dirección deportiva o marketing. Y también de finanzas.

Si bien los clubes no tienen como objetivo el lucro, sí precisan maximizar sus utilidades para cumplir eficazmente con sus propósitos. No hace falta mirar al primer mundo para encontrar modelos de gestión moderna, profesional y eficiente. Clubes de países emergentes vecinos como Brasil, Chile o México ya se dieron cuenta de que para potenciarse a ellos mismos y a las ligas en las que compiten, deben abordar la gestión de manera profesional.

Detrás de la ejecución de herramientas de marketing deportivo, la necesidad de ser eficientes en el manejo de los gastos, y de las sofisticadas herramientas de finanzas que permiten un manejo efectivo del cash management, no hay más secreto que aumentar ingresos, reducir costos, y mejorar el bottom-line.

Analizando diversos balances y presupuestos de los principales clubes nos preguntamos: ¿Es sostenible que el 40% o 50% de los egresos de un club se financie con las cuotas/abonos sociales cuando en los clubes europeos no alcanza el 20%? ¿No será hora de comenzar a revisar de cerca el modelo de negocios?

Creemos que es momento de iniciar una etapa de transformación disruptiva, que busque modernizar la gestión mediante la tecnología, el profesionalismo y la transparencia. Es momento de convertir a nuestros clubes en organizaciones modernas, ágiles y eficientes. El primer paso para un cambio organizacional tan profundo es un cambio cultural sobre el que se convenzan los líderes de los clubes, para luego poder contagiarlo al resto de la organización.

Para incrementar ingresos genuinos es de suma importancia impulsar la marca del club, exportar bienes y servicios (indumentaria, sponsors, televisación, entre otros) a distintos continentes: aprovechando el valor del intangible, nuestro tipo de cambio competitivo, y la escalabilidad que permiten las herramientas digitales actuales.

Además, los clubes deben manejar sus finanzas de forma adecuada. Proyectar eficientemente sus flujos de caja, tener un cash management activo a través de un financiamiento competitivo e inversiones adecuadas: como cualquier otra organización competitiva.

¿Cómo no existe una gestión de riesgo con coberturas de tipos de cambio y tasa de interés en una coyuntura de fuerte déficit fiscal, presión inflacionaria/devaluatoria y principal ponderación de pasivos en moneda extranjera?

Con sus principales pasivos en dólares, carecer de cobertura cambiaria es siempre una mala decisión. Al fin y al cabo, los costos implícitos de no mantener una gestión de riesgo adecuada terminan financiándose con las cuotas de los socios. Instrumentos para este tipo de cobertura sobran: entre ellos, futuros, NDF (Non-Delivery Forwards), y opciones, entre otras.

Adicionalmente, una estructura de costos ideal se caracteriza por la transparencia. Más allá de eliminar los gastos innecesarios, un sistema de licitaciones abierto incrementa la competencia, generando contratos de mayor calidad bajo mejores condiciones. Por otra parte, es necesaria también una contabilidad de costos ordenada que nos brinde herramientas de gestión para la toma de decisiones.

Un abordaje integral, profesional y consciente, termina correlacionando con lo que el soccer economist Peter Sloane identifica como "la función objetivo de los clubes de fútbol". Esto es, maximizar la alegría de sus hinchas. Un club deficitario e ineficiente no puede lograr éxitos deportivos a nivel internacional de forma sostenida, ni prestar a su masa social los mejores servicios al mejor precio. Si pretendemos resultados diferentes debemos trabajar de otra forma.

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