Panorama

La desconfianza en los socios, la nueva coincidencia entre Javier Milei y Máximo Kirchner

Sandra Pettovello forma parte de un sector del gobierno que aparenta ser intransigente. Y, para confirmar ese discurso, a veces, sobreactúa una rectitud que podrá verse alterado con el correr del tiempo. Mientras tanto, todos los días, sufre operaciones de los llamados "sectores políticos" del propio oficialismo y que suelen sentarse alrededor de su hasta ahora amiga Karina Milei.

Hace diez días padeció esta búsqueda permanente por homogeneizar la motosierra con la honestidad uno de sus amigos y vecinos de barrio, el director general del Ministerio, Marcelo Bacillotta, con quien se conocen desde hace más de dos décadas.

La salida de Bacillota, un verdadero "perro de caza" que husmeaba en cada rincón de Capital Humano para captar manejos o decisiones ajenas al pensamiento o idea original de la ministra, llegó luego de la difusión de un informe de C5N sobre supuestas designaciones de una media docena de jóvenes para que colaborasen con él.

Sandra Pettovello

Consultados sobre si había habido alguna irregularidad por parte del funcionario despedido, en las cercanías de Pettovello lo niegan y simplemente se circunscriben a informar que fue por lo difundido en la señal de cable. Lo extraño es que, al igual de lo que sucede en todas las demás áreas de la gestión, por más que haya querido nombrarlos, las designaciones no fueron ratificadas por las demoras que tiene la administración en aprobar cualquier expediente, ya sea para designar funcionarios, empleados o comprar resmas de papel.

Sobre esto también habló, en estricto off, un funcionario que cada vez tiene mayor protagonismo aunque no esté todos los días por la Casa Rosada. Para el secretario, "todavía faltan nombrar 4000 funcionarios en todas las áreas. Sabemos que hoy subsisten nichos nombrados por el kirchnerismo y el massismo".

Quizás fue esto lo que no advirtió el vecino de Pettovello. Cuando se encara un cambio de la magnitud discursiva que exhibe el presidente Javier Milei, lo más importante es siempre conocer el terreno. Bacillota era director Ejecutivo de Casa Patria Grande Néstor Kirchner, donde toda la línea dependía, como se puede presumir, de los que se oponen a las políticas del libertario.

También había encarado una discusión casi personal con el secretario con más peso político del área, Pablo De la Torre. Lo considera un topo para conservar las relaciones preexistentes entre el peronismo y el Estado, algo que el hermano de Joaquín hace caso omiso y se mantiene, inalterable, aceptando y corrigiendo, cuando es necesario, las órdenes recibidas.

La incipientemente diseñada Mesa Política, cuyas caras visibles son Martín Menem, Guillermo Francos, Nicolás Posse, el publicista Santiago Caputo y Karina Milei, a la cual ingresan ocasionalmente colaboradores cercanos a cada integrante. De ahí, también, ha empezado a rodar la posible candidatura a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires de El Jefe, la hermana del presidente, para las próximas elecciones legislativas de 2025.

Karina Milei

Al día de hoy no se sabe, por ejemplo, quien conduce el ANSES, organismo en el que se realizó el mayor recorte de personal. Pettovello quiere mantener a Mariano de los Heros porque "no es político". Parece ser la que más tirria tiene con los que vienen desde las gestiones provinciales y municipales. Si le ponen más políticos, es posible que se vaya, algo con lo que amenazó en varias oportunidades.

Desde otro lugar del planeta político doméstico, Máximo Kirchner cree que el error que tuvo Unión por la Patria en las últimas elecciones presidenciales, y que provocaron su derrota, fue la "ausencia de peronismo en sangre". Responsabiliza de este faltante a los candidatos que presentó esa alianza, donde no hubo ningún Kirchner en la lista.

Axel Kicillof y Sergio Massa, para el hijo de los dos presidentes, no alcanzaron a representar al pueblo peronista. Lo dijo, con un tono mucho menos diplomático, en un asado que organizó el ministro de Kicillof, Gabriel Katopodis, en su permanente deseo de acercar a las partes y evitar una colisión inevitable entre el presidente del PJ bonaerense y el gobernador, que ya encendió todas las luces de alarma en una gestión que estará atravesada por problemas económicos y la falta de auxilio monetario del gobierno nacional.

"Ojalá Gabi lo convenza de que se deje de j...." le dijeron a El Cronista desde las cercanías del gobernador. En el entorno del jefe de estado provincial reconocen a su nuevo ministro un dirigente responsable y capaz de decir las cosas más brutales de manera muy amable. A pesar de sus modos y persistencia, cada vez se le hace más difícil convencerlo al hijo de los dos presidentes de acompañar al otro preferido de su madre.

Lo que le llamó la atención a todos fue el "palo que le pegó a Sergio". Hasta el martes, la mayoría creía que entre Kirchner y Massa había casi una comunión política. Lo mismo percibe Kicillof, que siempre desconfía cada vez que ambos le piden más gestualidades para quienes trabajaron en la campaña para su reelección y hasta ganaron territorios antes gobernados por la oposición.

La tensión se vio nítidamente en el último congreso partidario del PJ nacional realizado en Ferrocarril Oeste el pasado fin de semana. "Sobraron tantas sillas que podíamos haberlo hecho en una habitación de tres por tres", expresó Sergio Berni, quien seguidamente defendió a Victoria Villarruel en su pelea con el presidente de la Nación y por su postura ante la posibilidad de que el Ejército participe en el control de la calle en Rosario y otros conurbanos.

En el peronismo kirchnerista, todo está bajo permanente revisión. Y si bien reconocen que la sociedad está sufriendo un ajuste sin precedentes, ellos no se ven como interlocutores para interpretar las nuevas demandas. No encontraron, aún, esa nueva canción de la que habló Kicillof el año pasado para reemplazar a esos viejos éxitos que "sabemos todos".

Pero, lo que más les preocupa a los intendentes, gobernadores y legisladores que se unieron por la Patria en el pasado es que hoy están mucho más lejos de lo que se veían ellos mismos del poder en 2016, cuando Cambiemos empezaba su gestión presidencial y provincial. El haber conformado el Frente de Todos sin saldar viejas diferencias y desconfianzas hizo que estas se profundizaran hasta el infinito con el fracaso del gobierno tripartido de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa.

El "volvemos mejores" no funcionó y el gobierno de Todos se transformó en una concatenación de traiciones por cargos, presupuestos y trabas entre unos y otros. Inclusive sufrieron dos "golpes de estados internos", como el que no soportó Fernández cuando su ministro del Interior, Wado de Pedro, renunció a su puesto y no fue echado jamás y el propio Kicillof, cuando luego de la derrota de las PASO de 2021 vio cómo le intervinieron su gobierno los amigos de Kirchner, encabezados por el hoy desplazado de la primera línea de exposición, Martín Insaurralde.

Ante esto, todas las reuniones, encuentros, congresos y eventos que organicen no encontrarán la respuesta deseada. Como confesó uno de los frustrados armadores de la reunión del PJ nacional la semana, "si no vamos a una interna lisa y llana y definimos quien conduce, no sirve nada". 

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