Opinión

Innovación y educación para el trabajo del futuro

La pandemia que estamos transitando aceleró tendencias que venían insinuándose, y nos obliga a que los debates que habían comenzado, se resuelvan en acciones concretas, para que la realidad no siga haciendo inalcanzable al progreso y el desarrollo. De la mano de la tecnología, el conocimiento no sólo se volvió un insumo crítico para las naciones, sino que permeó el mundo del trabajo desafiando y exigiendo a la educación y formación, cambios acelerados y difíciles de asimilar en la velocidad que los demanda.

La política, articuladora de todos los intereses para que una comunidad logre en conjunto su desarrollo, no puede ser mera espectadora. Requiere definir un destino, un modelo de desarrollo, una forma de organizar el desafío de la innovación, para que las fuerzas de la producción y de los servicios, estén articuladas con la educación y la formación, de manera que la oferta de trabajo responda a una demanda cada vez más exigente y distinta.

Gabriela Azar. Directora del Departamento de Educación de la Facultad de Cs. Sociales de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Es un desafío que requiere la articulación de agendas y de actores, de los subsistemas científico-tecnológico, educativo, productivo y laboral; de una instrumentación federal; y de un permanente estudio, es decir inteligencia y prospectiva.

En el área de la educación, creemos que no puede haber reforma que no empiece por la inversión a la mejora en la formación docente. El docente es el principal agente de cambio para lograr las capacidades que requiere el ciudadano para acceder a nuevas formas de trabajar.

En esa línea, la pedagogía que se imparte en la UCA propone poner el foco en el aprendizaje. Consolidar aptitudes y competencias en el estudiante, con procesos de evaluación reflexivos e integrados, una nueva ética de la responsabilidad del equipo docente y la inclusión de sectores desfavorecidos. Fomenta la idea de los docentes que aprenden de su propia práctica, que tienen la capacidad de detectar necesidades de su contexto y encontrarle soluciones.

Lourdes Puente. Directora de la Escuela de Política y Gobierno de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCA.

No alcanza con formar sólo docentes en los nuevos ámbitos educativos. Es importante el trabajo en forma conjunta con el Estado para poder fijar estándares comunes en la enseñanza, una visión común de las metas educativas y de las características de la formación de apoyo, articulada con la visión de país y el modelo de desarrollo.

La innovación en educación y trabajo no es sinónimo de mejor uso de la tecnología, sino es repensar la forma en que la sociedad dialoga con el conocimiento y las nuevas formas de vincularse, social y laboralmente. No es un cambio en un sector, sino la articulación de cambios en varios sectores y con muchos actores. El Estado, y el sector educativo -público y privado- tienen una responsabilidad mayor, pero necesitan del sector privado, de las organizaciones intermedias -sean gremios, movimientos sociales, clubes y/o centro barriales-, e incluso del sector financiero, para que este cambio sea posible en el tiempo que se requiere.

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