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Es la economía, son los acuerdos: las frases que solo esperan una chance

Así como Bill Clinton marcó una era con su frase "es la economía, estúpido", en la Argentina un amplio sector de dirigentes y empresarios no se cansa de señalar que "son los acuerdos, y no las peleas, lo que conducirá al desarrollo".

Al presidente estadounidense le fue bien: logró que su prédica atravesara el debate electoral, y la sociedad aprendió a valorar logros como el equilibrio fiscal, por citar un objetivo que parecía menor para un país que se jacta de fabricar capitales.

Pero la sociedad argentina no logró generar hasta ahora el mismo eco. El Pacto de la Moncloa sigue siendo un ejemplo vivo para la dirigencia local, que a 45 años de su firma lo sigue estudiando y repasando como si su concreción hubiese sido un acto casi milagroso, difícil de reproducir. Y no lo fue. Demandó diálogo, negociación y concesiones. Pero sobre todo, se pudo construir una vez que se identificó qué factores eran necesarios para crecer. Fue ese paso el que permitió que el ovillo comenzara a desenredarse.

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El Latam Forum realizado ayer en Buenos Aires aportó, una vez más, el necesario espacio de diálogo y debate que demanda un país que sigue esperando su oportunidad. Empresarios argentinos e internacionales, junto a autoridades locales, políticos de la región y referentes académicos, no tardaron mucho en llegar al sendero que la Argentina intenta recorrer desde hace años. El mundo cambió y hoy ofrece a la región condiciones más favorables que en el pasado, porque la demanda de los recursos naturales que abundan en América latina proveen una fortaleza que no estaba desarrollada en los '80 o en los '90. Pero no son los únicos atractivos: las viejas hipótesis de conflicto quedaron atrás, y la región hoy funciona (mayoritariamente) con gobiernos democráticos que respetan el sistema electoral.

Hay flancos débiles, desde ya. La desigualdad y la vulnerabilidad son asignaturas recurrentes. La fragmentación y la polarización dificultan el diálogo. Y las deudas (la financiera y la social) son barreras que condicionan el crecimiento.

Pero no hay duda de que cada año que pasa, la dirigencia se va convenciendo de que hay temas que deben salir de la discusión. Como señalaron varios de los expositores, los dólares que necesita la Argentina van a provenir de la inversión o el financiamiento externo. Y para multiplicarlos no hay misterio: hay que establecer reglas de juego y respetarlas. Los gobiernos deben facilitar su discusión. Y el Congreso, ponerle el sello del consenso. Es la economía, son los acuerdos. Ojalá que alguna vez no sea necesario repetirlo, sino cumplirlo.

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