El poder de los municipios

Sirven de trampolín a los políticos para ocupar puestos a nivel nacional, pero también son el refugio seguro de quienes ven su futuro amenazado.

Son pocos los casos de los jefes municipales que largan de lleno su bastión cuando son convocados para ocupar un puesto superior. En muchos casos siguen viviendo en el Municipio. La excusa perfecta para pasar, recorrer, "sugerir" y no ser olvidado, por las dudas.

"Hay mucho por resolver en el ministerio. Para la elección falta un año y medio", aseguran cerca de Juan Zabaleta, ministro de Desarrollo Social y ex intendente de Hurlingham desde 2015 hasta su llegada al Gobierno nacional, en agosto del año pasado.

Lo cierto es que en el propio Municipio hablan de sus ganas de volver. El hombre que supo ganarse la confianza del Presidente Alberto Fernández en su tiempo compartido cuando ambos estaban cerca de Florencio Randazzo, evalúa, como todos, sus próximos pasos.

Es por eso que despertó suspicacias la reunión que mantuvo la semana pasada con Cristina, en su despacho del Senado durante 2 horas. Según su entorno, solo hablaron de la gestión, la situación social y el ministro se comprometió a enviarle un informe de lo que está llevando adelante desde el Ministerio..., sí, así, tal cual. Como si los informes fueran para el Presidente y Cristina no tuviera acceso a ellos.

Los distritos son claramente el principal capital político de los funcionarios nacionales que llegan desde la provincia de Buenos Aires.

Hoy, mientras en reuniones privadas se escucha a algunos cuestionar a Máximo y a Cristina; al ver al Presidente sin la autonomía que se esperaba exhibiera en el último tiempo, y sin demasiadas chances frente a un año electoral que se acerca, vuelven a tocar la puerta de los que dicen ser los dueños de los votos del conurbano, el ala dura del Gobierno: los ultra k.

Otro de los casos es el de Jorge Ferraresi, hoy Ministro de Desarrollo y Hábitat quien prácticamente tiene la llave de Avellaneda (fue su intendente durante 11 años). Esta semana fue el dueño de la polémica frase "cuando termine este Gobierno algunos vamos a ir presos y otros volverán a dar clases en la Universidad". Le faltó agregar: otros volverán a sus municipios.

Esto es posible porque luego de la ley Vidal, aprobada en 2016, que puso límite a la relección indefinida de los intendentes, limitando a dos mandatos consecutivos la posibilidad de reeleción, llegó una modificación en diciembre del año pasado que estableció: "los mandatos de intendentes, concejales, diputados y senadores que se hayan iniciado como resultado de las elecciones de los años 2017, 2019 y 2021 serán considerados como primer período a los efectos de la aplicación de la Ley ya aprobada". 

De modo que, aunque el cursado fuera el cuarto o quinto período, si el funcionario fue elegido entre los años mencionados, esta gestión se toma como la primera y puede tener acceso a un nuevo mandato a partir de la próxima elección.

Santiago Maggioti era intendente de Navarro y hoy ocupa la Secretaría de Hábitat. Martín Insaurralde, con un perfil más conocido, dejó Lomas de Zamora a pedido de Máximo Kirchner, para transformarse en el Jefe de Gabinete de Axel Kicillof y monitorear el Gobierno provincial, a pedido de los camporistas.

Leo Nardini dejó la silla del "director" en Malvinas Argentinas para ser Ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires.

El caso de Osvaldo Caffaro fue realmente curioso. En diciembre del año pasado pidió licencia en Zárate para ocupar el cargo de coordinador del subprograma "Habitar Comunidad", dependiente del Ministerio que conduce quien fue su colega, Ferraresi. Antes de cumplirse los dos meses de esa decisión volvió a su municipio. La razón fue clara: si se iba antes de terminar su mandato sorteaba la prohibición de volver a presentarse. Una vez que la Legislatura habilitó la reelección, retomó el puesto de jefe comunal.

El caso de Gabriel Katopodis, ex intendente de San Martín, marca hasta ahora una excepción, que también podría cambiar de aquí al año que viene. Todo su círculo desestima la posibilidad de que vuelva al municipio. Tampoco se involucra con las decisiones que allí se toman.

Llevar a los intendentes, senadores, diputados y concejales a cargos superiores son los clásicos favores de la vieja política con los que se paga el apoyo. Pero claro, los municipios son 135, no hay lugar para todos. Habilitar la posibilidad de nuevos períodos resuelve el problema. Y como en la vida misma, la casita de los viejos, siempre tiene y tendrá las puertas abiertas.

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