El Gobierno quiere más instrumentos en pesos para aplanar la inflación

El Gobierno se enfrenta por estos días con una situación que conoce pero que no deja de ser complicada. Si bien la inflación de 2020 fue casi 20 puntos porcentuales menor que la de 2019, la inflación de diciembre fue del 4% y alimentos y bebidas subió 4,4%. Es decir, muy alta y si bien al último mes del año se lo considera especial, no deja de ser una luz amarilla que vuelve a poner sobre la mesa que contener los precios seguirá siendo uno de los grandes desafíos, también este año.

La discusión sigue siendo como en las bibliotecas. La emisión genera inflación dicen los monetaristas, mientras que la otra versión asegura que la emisión presiona sobre el tipo de cambio y vía los dólares financieros presiona sobre los precios.

Otra de las preocupaciones es la deuda. Es decir, cómo pagar lo que se debe y no sólo refinanciar la abultada deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Es que si bien el organismo financiero se toma su tiempo para evaluar la situación de la Argentina, lo cierto es que es muy probable que se llegue a un acuerdo este año. Tanto en el mercado como en el propio Gobierno no se imaginan que el pacto llegue en 2022.

El desequilibrio fiscal, está claro, es uno de los principales lastres que acarrea la economía argentina y este año no será una excepción. Una muestra de ello es el último relevamiento del Banco Central (BCRA) dónde dice que el déficit primario rondará los $ 1,74 billones y generará una importante necesidad de pesos para cubrir el gasto corriente.

En el Gobierno piensan que cerca del 40% del rojo fiscal primario se puede cubrir con colocaciones de títulos públicos en el mercado local, mientras que el resto se fondearía con asistencia monetaria del BCRA. Pero a esta autorización de endeudamiento en estas primeras semanas del año se sumó la posibilidad de colocar más de $ 150.000 millones adicionales que contribuyan a reducir la monetización del déficit.

A esos avatares, la administración de Alberto Fernández le suma, en materia económica, el desafío de volver a crecer luego de un año para el olvido, que no fue peor porque las variables, de la inflación, precisamente, no desembocaron en una situación desenfrenada como muchos pronosticaban. 

La realidad es que si bien el mercado decía que el Gobierno tenía margen para emitir, lo cierto es que el mismo mercado sostenía en plena pandemia que no quedaba mucho margen y que la situación se tornaría inmanejable. 

La realidad es que la situación no se desbordó y lo que pronosticaban tanto Guzmán como el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, se cumplió. Es decir, la inflación fue menor a la esperada en un contexto muy complicado. Sin embargo, ahora el desafío es crecer y mantener la inflación a raya, una situación donde los errores se pueden pagar muy caros.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios