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Apoyo político y dólares marcarán la profundidad de los anuncios del 10D

La gobernabilidad del próximo gobierno tiene varios componentes. El 56% de los votos que consiguió Javier Milei en el balotaje es uno de los más relevantes, pero no hay que confundir ese factor con un superpoder. Equivale a la potencia máxima que tiene el motor de un auto, que nunca se usa al 100% porque depende del estado de las rutas o el tránsito.

La inyección de poder que entregan las urnas también tiene límites, que son las mayorías que impone la Constitución para la sanción de las leyes. El futuro gobierno no puede hacer lo que se le da la gana, porque tendrá que negociar sus proyectos con aliados y opositores. Los DNU o las facultades delegadas son herramientas que le permitirán ganar tiempo, pero a la larga si solo se apoya en ellas, el Parlamento empezará a generar una resistencia que puede ser paralizante.

El tercer componente de peso es la caja. El saldo de pesos que quede en el Tesoro y las reservas que haya en el Banco Central reflejarán el margen de acción que heredará el futuro presidente. La forma de extender este límite es una sola: a través del crédito, interno o externo.

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El equipo que arrancará la gestión el 10 de diciembre está concentrado ahora en ampliar ese radio por todas las vías posibles: políticas, legales y financieras.

La continuidad de Flavia Royon en el gabinete (no como titular de Energía, sino como secretaria de Minería) es un reconocimiento a una funcionaria que funciona, pero también un acercamiento a su jefe político, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz. Nombrar al riojano Martín Menem al frente de Diputados no fue un desaire al PRO, sino una forma de asegurarse de que el kirchnerismo no bloquee la votación, algo que podría haber sucedido si se nominaba a un legislador que no fuera de La Libertad Avanza.

A Mauricio Macri no le gusta este acercamiento al peronismo. El expresidente cree que en algún momento se volverán desertores. Y es posible que así sea. Pero también es cierto que en esta etapa sin su apoyo no hay gestión. Guillermo Francos lo sabe y Milei lo entiende. La compensación viene a través del gabinete (con el ingreso de Luis Petri, la fórmula de JxC quedó integrada al gobierno). Macri prefería reformas más puras antes que funcionarios mezclados. Pero si se sigue su criterio, los votos no dan.

Luis Caputo quedó a cargo de ampliar la caja. Los exportadores le adelantarán u$s 5000 millones. Algunos bancos podrían facilitar otros u$s 3000 millones, y el FMI atrasar un trimestre los vencimientos. Lo que consiga será el combustible con el que arrancará Milei. El combo de apoyo político y oxígeno financiero obtenido determinará la profundidad de los anuncios que se hagan el 10 de diciembre.


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