Alta inflación, falta de dólares, cepo estricto, pero consumo estable

"Los dólares para la producción están garantizados", repiten los funcionarios del Gobierno. "Nos faltan dólares para producir", reclaman los empresarios.

Es cierto que el cepo funciona como un retén para que no se fuguen las reservas del Banco Central (BCRA). Y dentro de ese contexto, la administración de los dólares tiene que tener una balanza positiva. Es decir, deben ingresar más dólares de los que se destinan a la importación.

Tal vez el principal desafío es qué se prioriza a la hora de importar y hasta cuándo se puede presionar a las multinacionales para que se puedan financiar con sus casas matrices.

La industria del acero es una de las que puso el grito en el cielo. "Alertamos ante la situación actual y futura del abastecimiento del acero a las industrias argentinas", dicen las pymes importadoras del acero.

Los principales argumentos del sector son que el acero inoxidable no se fabrica en la Argentina y hay que importarlo; que está presente en la mayoría de las industrias (construcción, minería, láctea, cárnica, electrodomésticos, vitivinícola, cerveza, infraestructura, gastronómica, hotelera, etc).

La industria también dice que desde el comienzo de las limitaciones del acceso a las divisas, las empresas del sector no pueden pagar sus deudas ya contraídas y por ende no pueden volver a comprar a los fabricantes en el exterior. Estos fabricantes, ante la falta de pago de sus clientes, ejecutan las deudas a través de sus seguros de exportación o bancos.

Pero el caso de la industria del acero se replica en otros sectores que piden lo mismo: un mayor acceso a dólares.

Y los dólares, si bien el Gobierno asegura que están, por lo menos están limitados. De eso no hay duda y el cepo es un fiel testigo.

Pero el impacto de la falta de dólares también se refleja en la industria. La producción industrial recortó su crecimiento al cierre de septiembre, con un incremento acumulado en el año de 4,1% contra el 4,6% que se había anotado entre enero y agosto, según un estudio de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

El trabajo precisó que la industria exhibió una leve variación interanual de 0,3% en septiembre, pero sufrió una retracción de 2,8% comparando con agosto (en términos desestacionalizados).

Sin embargo, a pesar de la falta de dólares y la caída de la producción, el consumo aún no está resentido, salvo en la baja registrada en el último informe del Indec en supermercados y almacenes. En definitiva, el Gobierno se conforma con mantener los dólares para la producción y en un consumo que no decaiga. Así terminar 2022 y encarar 2023.

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