La libertad y la fantasíade la racionalidad

La idea de creer que las decisiones que tomamos constantemente son pensadas es simplemente una ilusión.
La elección parametrizada sobre lo mejor y lo peor, lo conveniente o/ inconveniente, es una mentira.
Suponer que podemos predecir el comportamiento humano ha sido siempre una cortina de humo. Sobre esa base, los manuales de economía que describen su funcionamiento, en realidad son manuales, porque indican el comportamiento que se debe tener para llegar a determinado resultado.
Esto no quiere decir que no podamos organizar nuestro sistema de preferencias, pero lo cierto es que si fuera tan racional nuestra forma de proceder, la existencia de un cuerpo tan extenso de leyes, carecería de razón de ser.
Justamente las leyes funcionan sobre la base de la idea del castigo proveniente de parte de quien ejerce el monopolio de la violencia, es decir el estado quien nos invita amablemente a cumplirlas.
En economía vemos la otra cara de la misma moneda. La existencia de la propiedad privada así como la libertad para decidir son, sin dudas, valores fundantes y necesarios para el modo de organización social en que vivimos.
Cabe la pregunta: ¿somos realmente dueños de las cosas? ¿Somos realmente libres?
La titularidad que ejercemos sobre los bienes está relacionada con el tipo de libertad que ejercemos. La noción de tener algo es aplicable si podemos acceder a utilizar ese algo en el momento que creamos conveniente, de modo que la carencia de libertad afecta el sentido de propiedad privada.
La asociación del concepto de libertad con la posibilidad de decidir a donde ir, qué hacer, con quien relacionarnos, en qué creer, es en cierto modo, junto con otros criterios, la manera que entendemos la libertad y si la comparamos con el pasado relativamente cercano es bastante evidente que parece cierto.
También seria valido si dijéramos que nuestra libertad está regulada por las leyes. Es decir, podemos hacer lo que queremos siempre que sea dentro de las leyes sino el estado nos puede castigar. elegimos (?) cederle una porción de nuestra libertad al Estado como una forma racional (?) de evitar que reine la ley del garrote.
La libertad que tenemos es, además, una función del espacio geográfico que habitamos; aun hoy vastos sectores de la humanidad carecen de la posibilidad de elegir si van a la plaza o miran la televisión.
Somos libres pero no podemos decidir que hacer con la ganancia que dé nuestro trabajo. Somos libres pero tenemos que pedir permiso para comprar ciertos bienes (dólares) o para importar y exportar bienes entre otras cosas. ¿Somos libres o tenemos licencias y autorizaciones de movimiento según nuestro buen comportamiento?
Del mismo que eso se da dentro de los estados, también se da entre los estados.
La garantía final de la propiedad Privada y la Libertad son las armas, que se suponen atentan contra la libertad. Claro, siempre que estén en manos equivocadas, es decir en manos de los que no se portan bien.
Como contracara de esto, surge la idea que existe un poder oscuro, un grupo de híper ricos que se organizan para dominar al resto, lo interesante es que no existe tal cosa sino su contrario; lo que organiza es el caos y la falta de ese orden de fantasía es la lucha encarnizada entre quienes están en la cúspide de la pirámide, entre aquellos para quien la libertad aplica en un sentido bastante mas amplio que para nosotros; es lo que ordena.
Esta lucha es el motor principal de la concentración económica y apropiarse del plus valor ya no es el objetivo, ahora se trata de capturar cualquier nueva forma de valor, su fuente, nuestras ideas, nuestra creatividad.
Aquí la batalla por la información se torna crucial en tanto su manejo anula cualquier vestigio de singularidad, nos caracteriza, nos generaliza dentro en lo que está bien y lo que está mal, al tiempo que extraen cualquier aporte que hagamos a precios muy inferiores que los beneficios que se generan a partir de allí.
En un nuevo capítulo, la batalla por la información se da por los formatos (dicho de manera simple) a través de los que transita dicha información. Cuando este pleito se resuelva, veremos cómo se ralentiza la aparición de nuevas redes sociales, APPS y hasta tecnologías siempre innovadoras como el la telefonía móvil.
Mientras tanto, siguen vivimos la proyección de la fantasía de una libertad basada en igualdad de oportunidades, en donde todos podemos empezar nuestra empresa, pero resulta que el 90% de ellas viven menos de 5 años.
Proyecciones que se sostienen en tal cuento fantástico que nos hemos creído en el cual suponemos que los poseedores del conocimientos son los que se encargan de expandir las fronteras cuando en realidad solo trabajanpara cuidar que nadie quiera cruzarlas.

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