El reino del revés está aquí y se llama dólar. Sólo así se entiende que uno de los hombres más odiados y temidos por parte de los exportadores y productores del agro sea, ahora, uno de los más invocados (en el buen sentido). Con 50% de la cosecha de soja vendida y liquidada en el mercado cambiario, y cuando la estacionalidad garantiza que el ingreso de dólares debiera asegurarle al Gobierno la cantidad necesaria (¿y suficiente?) de billetes para cancelar vencimientos de deuda de más de u$s 6.000 millones por el resto del año, en la Casa Rosada están convencidos que la temporada no marcha bien.

Muchos productores agropecuarios han decidido el verbo es excesivo poner en funciones sus silos-bolsa, es decir, que han demorado sus ventas al exterior y han preferido retener los granos. Sabido es que desde la imposición de los controles cambiarios, el campo ahorra en granos. Y si bien los precios internacionales, que ayer todavía superaban los u$s 500 la tonelada para la soja, debieran influir positivamente, la razón para enarbolar la estrategia del wait & see es sencilla por no decir contundente. Ocurre que los exportadores venden su producto al exterior y están obligados a traer esos dólares al mercado local en un plazo cada vez más corto.

Por cada dólar del comercio exterior en rigor, por el remanente de lo vendido previa deducción de retenciones el Gobierno les pagaba ayer $ 4,45. El Fisco se queda así con el billete de dólar y al exportador le da pesos. Esos pesos los recibe el productor agropecuario, pero cuando quiere pasarlos a dólar no puede utilizar el mercado oficial, debe pagar los $ 5,28 del mercado paralelo. La creciente brecha entre el dólar oficial y el paralelo (del 18%) es, hoy, la razón central por la cual los productores no venden todos sus granos y los exportadores no liquidan en tiempo.

Hace algunas semanas, cuando el dólar blue sobrepasó los $ 5, Guillermo Moreno amenazó a los cambistas para frenar la escalada. Funcionó.

Sin embargo hace unos días, prefirió no repetir el método y, en cambio, se dejó correr el valor del dólar oficial con la finalidad de tentar a los exportadores.

Pero lo que terminó conspirando contra esa estrategia es que el mercado paralelo siguió escalando. Por eso en la city se especulaba ayer que uno de los mentores que podría volver a encausar la magnitud de la oferta de dólares es el super-secretario de Comercio Interior.

En el Banco Central tampoco duermen. Además de las llamadas para estimular a los exportadores a liquidar, los funcionarios mercedistas han tomado la costumbre de seguir ahora la ruta de los pesos. Varias mesas de dinero de bancos han recibido llamadas de funcionarios del Central. Se les pregunta a los banqueros por qué acumulan millones de pesos de depósitos, en lugar de prestarlos. En rigor, se los interrogó en los últimos días por la fuerte oferta de pesos que hicieron para llevarse bonos del BCRA a una tasa del 9% anual. Huelga decir que en préstamos de cortísimo plazo y en Letras, los bancos tienen colocados en el BCRA $ 106.200 millones, destino que las entidades han potenciado en las últimas semanas. En los bancos se quejan del cepo ampliado y de los límites que les ponen a sus clientes cuando quieren girar dividendos o realizar operaciones que superen un determinado monto, cada vez más reducido.