Mil setecientos millones de pesos dejó al turismo el carnaval. Y todavía falta el festival latinoamericano del próximo fin de semana para el que durante los últimos días decenas de operarios trabajaron en la 9 de julio, frente a la imagen gigante de Evita mirando al sur.

Y eso está muy bien. Porque las jornadas de los trabajadores hace años están flexibilizadas y el descanso y el entretenimiento ayudan incluso a trabajar más y mejor, según advierten los especialistas en recursos humanos. Y ayuda, lo saben los estudiosos del marketing político, a suavizar el malhumor social.

Marzo está por arrancar y será un mes clave. Se vienen los incrementos todos juntos: desde la canasta escolar a pesar del supersecretario Guillermo Moreno el ABL en Capital, en la provincia de Buenos Aires y en una larga lista de provincias y municipios. También de los servicios sin subsidios que sin embargo cada vez están peor. Y habrá que ver si las paritarias en marcha alcanzan a compensar los aumentos que registran las góndolas e ignora el Indec.

En marzo también aumentan las prepagas y no se sabe si las clases comienzan en las escuelas públicas mientras las privadas aumentan sus cuotas. Y suben los boletos de subtes y colectivos y de los estacionamientos para quienes se movilizan en auto.

Sin embargo, desde hace cuatro días en algunos casos y en otros una semana ya, incontables funcionarios partieron en plan de vacaciones. Lo mismo desde diciembre diputados o senadores, beneficiarios ellos del polémico aumento del 100% para sus dietas.

Casi imposible encontrar a alguien en la Casa Rosada desde que Cristina Fernández partió hace una semana a Santa Cruz, adonde hasta la acompañó el vicepresidente Amado Boudou que en medio de la escalada de denuncias en su contra con pedidos de informes en el Congreso de la Nación y hasta un funcionario de su confianza echado del Banco Central volvió a colgarse su guitarra para cantar con La Mancha de Rolando sin dar ninguna explicación.

Hubo eso sí funcionarios y fuerzas policiales dedicados de lleno a la búsqueda de dos niños de 4 y 6 años en Capital. Pero una vez más se tardó 15 días (¡dos semanas!) en encontrar a los pequeños que deambulaban en una estación de tren con una pareja de cartoneros. Y los encontraron gracias a que la televisión mostró incansablemente sus fotos.

Tal vez habría que haberle encargado a la Gendarmería que en lugar de espiar a políticos y militanes sociales armara un Proyecto X para mejorar la seguridad y hallar niños perdidos o víctimas de trata como devela estos días el juicio por la desaparición de Marita Verón.

Eso sí, la oposición responde cada vez con un pedido de informes, sea a Boudou o a la ministra Nilda Garré. Pero al buscar a una importante diputada peronista disidente un colaborador conocedor por experiencia de que los tiempos parlamentarios después del resultado de octubre los decide la Casa Rosada respondió resignado a El Cronista: Por un año va a hacer la plancha, ¿qué vamos a hacer?. Tal vez esa misma resignación o incapacidad de reacción empujó al radicalismo hacia su juego favorito: las internas. Asique en lugar de alzar como una bandera opositora la titularidad de un organismo de control como es la Auditoría General de la Nación, protagonizó un escándalo mayúsculo con la accidentada renuncia o despedida de Leandro Despouy, renuncia o despedida que de la misma forma que se anunció, a través de un comunicado oficial, se desmintió el sábado último. Ningún tema de la agenda pública nacional mereció tanta atención. Hubo reuniones en el Comité Nacional, en estudios privados, en casas de viejos correligionarios y hasta un intento de convocatoria de la Convención Nacional, órgano legislativo del centenario partido, para presionar al recientemente elegido presidente de la UCR, Mario Barletta, que intentaba promover a un hombre suyo.

Así las cosas, en el Congreso Nacional algunos opositores trataban estos días de coordinar una estrategia común respecto del reclamo por la soberanía de Malvinas para no quedar atrapados en una foto que reditúe en beneficio del Gobierno Nacional.

Y la imagen no es poca cosa. En oficinas de Bolívar 1 contaba una destacada figura del PRO a este diario que preocupa al macrismo cómo impactará en la clase política la ola de impuestazos que se viene. Avizoran incluso un escenario favorable para el gobierno de Cristina Fernández por lo que aconsejan a Mauricio Macri que no siente posición frente a muchos de los temas urticantes para los argentinos. O sea, gestión y plancha también, la misma estrategia de muchos de aquellos que estos días se tomaron vacaciones.