Alexis Moyano

Empezó dibujando garabatos, lo descubrieron por Ricardo Fort y hoy trabaja para Cartoon Network

Se volvió viral con un gif que hizo del mediático chocolatero y eso le dio confianza para mostrar sus dibujos y animaciones. Rompe esquemas con sus colaboraciones con marcas y se relaja transmitiendo por Twitch.

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Dibuja desde que tiene memoria y le interesaba la animación porque sentía que era como poder hacer su propia película sin actores ni cámara. Estudió Diseño Gráfico en la UBA y trabajó en una agencia de publicidad al mismo tiempo que hacía banners y páginas web de manera freelance. "Estuve un montón de tiempo haciendo cosas en el trabajo que no estaban relacionadas con lo mío. Sí, hacía cosas de diseño pero no tenían mi firma", cuenta Alexis Moyano.

Sin buscarlo, asegura, se dio cuenta que podía subir sus animaciones a las plataformas y que alguien podría interesarse recién en 2015. Y, de alguna manera, puede agradecerles esta "revelación" a Diego Maradona y Ricardo Fort.

"Me puse a experimentar en Photoshop y subí a Twitter dos gifs animados de Maradona y Fort bailando cumbia y mi cuenta explotó. Ahí me cayó la ficha porque antes de eso si entrabas a mis redes y no te dabas cuenta que dibujaba", recuerda.

Eso lo animó a subir más de sus creaciones a Instagram y YouTube. Principalmente se destaca por sus doodles con personajes en situaciones que mezclan lo tierno y absurdo, como un surubí que decide mudarse a Once o Bobby, un perro anticapitalista. Moyano es un hombre orquesta: piensa el chiste, lo dibuja, lo anima, hace las voces e incluso se anima a cantar.

Hoy se desempeña como manager creativo de Cartoon Network para América latina desde 2019 -antes había desarrollado las series animadas Guau y Miau para la señal infantil-, pero mantiene su trabajo con marcas. Brahma, Ripio y Cabify son algunas de las firmas que se acercaron para que Moyano les aporte su creatividad a algunas piezas. "Muchos vienen con un guión y yo lo termino remixando y otras veces vienen sin nada y quieren que les presente ideas. Como trabajé en agencias y con clientes entiendo un poco lo que buscan con ciertas piezas y sé qué esperan", reflexiona.

Además, publicó su primer libro en 2019 "Me aburro rápido" que recopila sus historietas, brinda un curso de animación 2D para humor en la plataforma Domestika y tiene su propia tienda de merchandising en Flashcookie y Valkyrya Productos en Argentina y en Threadless para los fanáticos internacionales. "Me gusta pensar el merch y aportarle un poco de diseño. No podría vivir solo de eso, pero suma un poco".

Sobre la monetización de sus contenidos a través de aportes de su comunidad asegura: "Intento mantenerme al margen porque generas la posibilidad de que alguien te reclame si subís un video cada tres meses. Como tengo más distribuidos los ingresos en varios laburos prefiero que sea algo que me sale cuando tengo ganas y a partir de algo que me de gracia a mi primero", afirma. Y agrega: "El tema de los anuncios y monetizar te rinde muy poco porque las plataformas editorializan mucho".

Al respecto ahonda: "Es literal que YouTube te pide al menos dos videos de ocho minutos por semana y lo mío es una vez cada tanto y de un minuto máximo, entonces nunca voy a vivir de YouTube. Ojalá cambie porque cada vez es más intensa la manipulación de los contenidos de la gente y es agotador si te enganchas en eso o si lo necesitás. ¿Qué tipo de generación de contenido pueden pretender con eso?".

Por eso, encontró en Twitch un lugar diferente para crear contenido y ahí armó una nueva comunidad. Hace transmisiones de varias horas -llamadas Alexis Moyano Music Hall- donde no solo dibuja sino que también charla con sus seguidores, se anima al retro gaming y plantea consignas. Por ejemplo, en julio organizó una Navidad adelantada y casi 5000 personas se sumaron a este evento. "Es el lugar que menos presión me genera", describe.

"Es raro porque la gente que no está en Twitch no va ahí, es difícil de llevarlas. Entonces porque tengas un millón de seguidores en otra red no vas a tener un millón mirándote ahí. Muchos se dieron cuenta que eran unos capos en Instagram y en Twitch tienen 20 personas. Hay algo de constancia ahí, de quedarte y generar ese vínculo".

La versión original de esta nota se publicó en el número 332 de revista Apertura.


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