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Renata Schussheim: “El deseo, bien puesto, funciona"

Teatro, rock, ópera, danza, plástica, fotografía… la artista que se convirtió en marca registrada sin respetar los límites.

Renata Schussheim: “El deseo, bien puesto, funciona

Se necesita energía para escuchar a Renata Schussheim repasar sólo la lista de sus últimos trabajos. “Hice un calendario para perros con Nora Lezano; lo de Elena Roger y Pipi Piazzolla, donde me ocupé de la dirección de arte (NdR: El recital donde Roger y el sexteto Escalandrum, liderado por el nieto de Piazzolla, presentaron su disco, 3001); después lo de Humberto (NdR: Obra de Dios, la comedia que protagonizó Tortonese en el Maipo); enseguida la muestra de Gianni Mestichelli como curadora (NdR: La exposición de fotos Íconos Argentinos en el Cetro Cultural Recoleta); ahora estoy dibujando lo de Copi (NdR: Dos obras que se estrenarán en el Cervantes) y en breve me voy a hacer lo de El cantor de México (NdR: Reposición española de la pieza protagonizada por Rossy de Palma )”, enumera. Schussheim es así: Incansable, intensa, dinámica, con el deseo “bien puesto” y una lista de cosas por hacer. Una pasajera en estado de tránsito permanente.

Hizo el vestuario de la reposición de Sugar. ¿Con cuánto tiempo de anticipación empieza a trabajar para evitar conflictos de agenda?

Depende. Pero, por ejemplo, con Sugar, trabajé meses porque como es mucho volumen, requiere un trabajo más largo y también mayor atención en las pruebas, para organizarse con los bailarines y los solistas. Como cada uno tiene varios cambios de ropa, hay muchos realizadores y rubros, de zapatería a sombreros...  

Su nombre ya es una marca registrada del vestuarismo. ¿Cuál fue la clave de su éxito?

Que fui más multidisciplinaria, digamos. Fui más –como dice un amigo mío– renacentista, o sea, tuve muchas patas puestas en cosas muy distintas: en el teatro, en la música, en el rock, en la producción de fotos... Entonces, todo eso genera un conocimiento de otros ámbitos también. Me conoce mucha gente por Charly también, por esa relación que tuve con el rock. Y en la danza, por todo lo que hice con Julio Bocca... Fueron muchos focos ¿no?

¿Fue una decisión estratégica ocuparse de la imagen de Charly y otros rockeros?

Fue planeado en el sentido de querer conocer y trabajar con la gente que a una le gusta. Y eso es bastante privilegiado. Encontrarse con esa gente, coincidir y disfrutar de trabajar juntos... O sea, po der complementar. Eso es lo que más me gusta en la vida: hacer algo con alguien que te guste mu cho, que lo respetes, que lo valores en su profesión, poder adosarte y hacer algo juntos.

¿Considera que, por ser multidisciplinaria, se quedó afuera del mercado del arte tradicional?

Soy un bicho raro. No cumplo el parámetro del artista que va al cóctel y que pipirripipí ... No me interesa. En un momento sí me sentí diferente, de alguna manera. ¡Pero tampoco se puede todo! Y me siento muy feliz haciendo lo que me gusta. Aparte, cuando empecé a exponer, ya hacía las cosas un poco distintas: ponía música, metía lo teatral o hacía una instalación. Siempre me gustó mezclar el teatro con la plástica, no el cuadro sola mente colgado con todo lo convencional que tiene la galería. Una sola vez tuve una reunión con pintores, para un proyecto. ¡Eran peores que el peor actor de telenovelas! Es un mundo de muchos ce los... Tuve amigos también, gente que quise y sigo queriendo como (Rómulo) Macció –que se murió hace poco, y que era un pintor hermoso y una persona hermosa también–, (Guillermo) Roux, (Carlos) Alonso, Mildred Burton, con Marta (Minujín) me llevo bien. Son buena gente como cole gas.... Pero hay otros que no.

¿Qué significa, para Renata, ser una artista multifacética?

Un año solo, hace muchísimo, tuve un trabajo fijo con un sueldo. Nunca más. Y eso que hubo muchos años de incertidumbre, con un hijo, teniendo que mantener a mis padres, ya geriátricos, durante mucho tiempo. Pero lo hice. Creo que el deseo, bien puesto, funciona.RENATA SCHUSSHEIM: “EL DESEO, BIEN PUESTO, FUNCIONA”