

Editores, escritores e historiadores participaron hoy de una mesa en la Feria del Libro en la que enfrentaron la inquietud del público sobre la posible mudanza al predio de Tecnópolis, en Villa Martelli, y coincidieron además en que es necesario apuntar a “formar nuevos lectores” para un “objetivo sustentable”.
La mesa sobre “La Feria del Libro y sus historias. Un pasado y un futuro en pos de la cultura” reunió a María Sáenz Quesada, Diego Barros, Leandro de Sagastizábal, Nelly Espiño y Luis Gregorich, auspiciada por la revista Todo es Historia.
La mudanza de la Feria del Libro de la Rural a Tecnópolis fue escenario de cruces e ironías durante la inauguración de la Feria, cuando el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, dijo a funcionarios de la Nación que “la Feria es de la Ciudad, es Metrópolis, no de Tecnópolis”.
Hoy ese “fantasma” también sobrevoló el panel de la Revista ‘Todo es Historia‘, cuando los asistentes preguntaron a los disertantes si era cierto el rumor y pidieron que no se mudara.
Espiño, quien preside la comisión de Cultura de la Fundación El Libro, organizadora de la Feria, dijo que “no está decidido, debe haber presiones para mudarse, pero no estoy en las decisiones, se hablan muchas cosas” y consideró que el predio de Tecnópolis “no es justamente un lugar propio como los grandes centros culturales deben ser”.
Quesada consideró que “el cambio de una sede a otra cambia la relación entre los lectores, cuando la Feria funcionaba en el Centro de Exposiciones Municipal había más contacto entre público y escritores, recuerdo a María Esther de Miguel acaudillando a su grupo, como lo hacían muchos otros autores”.










