Análisis

La otra deuda que preocupa al FMI y pone a las empresas contra las cuerdas

Las restricciones de acceso al mercado oficial de divisas obligan a las empresas importadoras a demorar los pagos, por lo que se acumula un pasivo que preocupa al Fondo. Cómo podría resolverse esta situación.

La restricción de dólares del mercado oficial de divisas ha derivado en el incremento de la otra "gran deuda" de la Argentina: la de las empresas importadoras con sus proveedores, con quienes los plazos de pago se han extendido forzosamente. Esto representa dos grandes problemas: por un lado, el de la demanda contenida de dólares (sólo se aplaza, no disminuye) y, por otro, el de la pérdida de reputación por parte de las compañías argentinas, lo que a mediano plazo podría significar una dificultad de acceder a productos del exterior o un encarecimiento de estos.

El último staff report del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte sobre esa situación y recomienda poner límites. Señala que, entre fines de 2021 y julio de 2023, el stock de financiación de importaciones alcanzó un máximo histórico de US$ 38.000 millones; es decir, alrededor del 60 por ciento de las importaciones, contra el promedio histórico del 39 por ciento.

El 60 por ciento de esa deuda es intraempresaria (es decir, con otras filiales o casas matrices), sobre todo del sector manufacturero, mientras que el resto es crédito comercial, con una presencia no significativa de crédito del sistema financiero.

La solución parece inexorable: en palabras del FMI, debido al precario nivel de reservas, se precisará un gran esfuerzo para racionalizar las importaciones y garantizar una liquidación gradual y ordenada. El organismo estima una disminución del 30 por ciento en el volumen de importaciones durante el resto de 2023, en comparación con julio, en busca de una equiparación entre las compras y los pagos, cuya relación es actualmente de US$ 6600 millones contra US$ 5400 millones. El objetivo es una reducción del 50 por ciento del sobreendeudamiento para fines de 2024 y el retorno a los niveles históricos en 2025. Sin embargo, las empresas afirman que eso afectaría demasiado la actividad económica.

A comienzos del mes pasado, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunció que, debido a una acumulación récord de reservas en agosto, se liberarían las autorizaciones de importaciones que habían sido frenadas por medio del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA).

"El pedido de reducir la deuda comercial, como casi todo lo que el FMI le pedirá a Massa de acá a fin de año, no será cumplido", considera el economista Andrés Borenstein, economista de la consultora Econviews y coautor del libro "Puede fallar". "En parte -continúa- porque Massa no quiere, como por ejemplo en el caso de continuar devaluando, subir más la tasa o bajar el gasto; pero, en este caso, la verdad es que tampoco puede, no tiene los dólares". "Lo más probable es que la deuda comercial siga subiendo, en la medida en que las casas matrices den a las subsidiarias argentinas más posibilidades, o que los proveedores puedan ofrecer más plazo a los importadores argentinos. Porque para pagar esa deuda, hay que tener dólares y para tener dólares, hay que devaluar", resume.

Borenstein cree que el problema se va a resolver más lentamente, a partir del año que viene, con otro tipo de cambio y a partir de una estrategia de prioridades del Banco Central. "Primero liberarán los flujos; luego, la deuda comercial y, después, los dividendos", concluyó.

En este contexto, el dato de las importaciones en agosto fue objeto de expectativa y análisis. Información preliminar del Ejecutivo indica que sumaron US$ 6000 millones, contra US$ 6709 millones del séptimo mes del año y contra los US$ 7837 millones de agosto de 2022.

A comienzos del mes pasado, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunció que, debido a una acumulación récord de reservas en agosto, se liberarían las autorizaciones de importaciones que habían sido frenadas por medio del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA). El monto de lo liberado asciende a US$ 700 millones y se distribuyen de la siguiente forma: US$ 475 millones de bienes intermedios (insumos y bienes para la producción); US$ 175 millones de piezas y accesorios (repuestos); y US$ 68 millones de bienes de consumo.

"Tomamos la decisión de liberar, para todas las PyMEs industriales de la Argentina, todas las SIRA que estaban pendientes, para garantizar el empleo de nuestras pymes y seguir exportando trabajo argentino al mundo", declaró al momento del anuncio el ministro Massa. En tanto, dos días después, el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren, aseguró que el equipo económico destinará "cada dólar para potenciar la producción y el trabajo nacionales, que son los que nos van a permitir generar más dólares".

Esta nota se publicó originalmente en el número 357 de revista Apertura.

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