Asesoría

Falta de dólares: el dolor de cabeza para las empresas que fue fuente de ganancia para los abogados de la City

Pese a la crisis económica, los principales estudios jurídicos tuvieron un año de trabajo intenso. El asesoramiento en materia de normativa cambiaria fue uno de los servicios más demandados por los clientes

A río revuelto ganancia de pescadores, dice el refrán. Y para los abogados de la City parece ser más cierto que nunca. Es que pese a la crisis económica y la falta de grandes deals, temas como la siempre cambiante normativa cambiaria, la estructuración para el pago de impuestos y, en algunos casos, la salida de algunas compañías del país fueron un motor que impulsaron la actividad y lograron que los principales estudios tuvieran resultados incluso mejores que los que tenían antes del inicio de la pandemia.

En líneas generales, señalan, los últimos 12 meses hubo un trabajo casi constante de asesoramiento a las compañías que necesitan anticipar qué pasará con la regulación para el acceso a divisas o particulares que buscaron evitar el pago del aporte extraordinario solidario o empresas que se vieron forzadas a reestructurar la deuda en dólares a raíz de la norma impuesta por el Banco Central (BCRA).

"Fue un año muy influenciado por los temas cambiarios. Las restricciones de acceso al mercado de cambios influyeron en distintas áreas del estudio como banking o derecho aduanero. Pero no solo eso: hubo una preocupación en todas las empresas porque se vieron impactadas por estas medidas y otras como la refinanciación del 60 por ciento de la deuda en dólares que tuvieron que hacer obligadamente en 2021 y que tuvo consecuencias también este año", dice Hugo Bruzone, socio y miembro del Comité Ejecutivo de Bruchou & Funes de Rioja, estudio surgido de la integración entre los hasta entonces Bruchou, Fernández Madero & Lombardi, y Funes de Rioja & Asociados. La unión de ambos estudios, anunciada en julio pasado, fue una de las noticias más resonantes del mundo legal corporativo en el país. Con la integración, explican, se logró potenciar capacidades de ambos equipos de profesionales y sumar puntos en áreas complementarias.

Frente a un contexto en el que el BCRA tenía novedades cambiarias prácticamente todas las semanas, los abogados se tuvieron que volver muy creativos a la hora de buscar cómo estructurar operaciones que les permitieran a las empresas seguir operando con relativa normalidad.

Las viudas de los jueves

La coincidencia general es que todos se mantuvieron alertas los jueves a la tarde para saber si tras la reunión de directorio de la autoridad monetaria había algún tipo de novedad que afectara a sus clientes. En caso positivo, venía el trabajo contrarreloj para encontrar el agujero que les permitiera saltear una nueva restricción.

"Y cada vez que encontramos el loophole sale una nueva comunicación para impedir el mecanismo. Lo que nosotros intentamos es entender qué se busca restringir porque eso nos permite, en algún modo, anticipar qué medidas podría tomar en el futuro. Hoy el BCRA está corriendo desde atrás", dice Alexia Rosenthal, socia de TCA, y cuenta que la firma tiene hoy cerca de 100 abonados para el servicio regulatorio, que hacen consultas sobre su operación día a día.

Santiago Carregal, Managing Partner de Marval, O'Farrell & Mairal, destaca que el último año la normativa cambiaria fue un tema que atravesó a todas las áreas del estudio. No hay negocio que se haga hoy en el país que no tenga algún aspecto que implique lidiar con las regulaciones del BCRA.

"Lo importante es contar con profesionales que conozcan muy bien el negocio del cliente y que puedan anticipar potenciales problemas. Los abogados argentinos son muy versátiles y están acostumbrados a los cambios de timón permanentes", explica.

En Marval, O'Farrell & Mairal destacan la importancia de contar con especialistas en las distintas prácticas

En el último año, las empresas estuvieron ávidas de consejo legal y, hasta cierto punto, paralizadas por los cambios constantes de normativa. Y en ese contexto, el rol de los abogados fue analizar y buscarle la vuelta a las regulaciones. "Las empresas quieren saber si se puede hacer algo o no. Me pasó que un cliente me hizo una consulta cuando yo estaba de viaje y mi respuesta fue: ‘Hasta que me fui de la Argentina esa operación estaba habilitada, pero no sé si sigue siendo así'. Efectivamente, en ese momento ya no era posible hacerlo de esa manera. Y hay que andar con cuidado porque el Gobierno no es amigable con las empresas. Nuestros clientes no quieren estar acusados de una violación de las reglas"; dice Jorge Pérez Alati, socio fundador de Pérez Alati, Grondona, Benites y Arntsen (Pagbam).

Para poder mantenerse al día en la materia, el estudio decidió aprovechar el seniority de sus socios más antiguos. Es que la escasez de dólares es un fenómeno recurrente en la economía argentina y la mayoría de las normas para evitar la salida de divisas ya fueron usadas a fines de los 80 o después de la crisis de 2001. Así, cada 15 días, se realizan cursos internos en los que se analiza qué está ocurriendo y se ve lo que ya pasó en el pasado y qué nuevos cambios podría llegar a decidir el BCRA.

Actualización permanente

En algunos casos, los clientes llegaron a pedir que se elaborara un memo actualizable todas las semanas con las novedades regulatorias. "Es la primera vez que nos pasa. Pero para las multinacionales es clave poder explicarles a sus casas matrices qué está pasando y con la información lo más al día posible", explica Adrián Furman, del estudio Bomchil.

En Beccar Varela dicen que aunque los grandes números de la firma no pasan por este tipo de consultas, lo cierto es que los problemas para acceder a divisas generaron en el último año un flujo constante de trabajo (y de caja). Tanto el área dedicada al tema tuvo que tomar en comodato -sin fecha cierta de devolución- a un equipo entero de fusiones y adquisiciones (M&A, por su sigla inglesa) que debió reconvertirse para asistir las necesidades de los clientes.

"Están trabajando muchísimo y asesoran a todas las demás áreas. Incluso se convirtieron un área de soporte para el propio estudio en su acceso al mercado de cambios. Además, su asesoría es clave porque implica un riesgo penal para los directivos de las empresas. En ese sentido, tener una buena práctica de Derecho Cambiario hace que nos podamos ganar la confianza de nuestros clientes", señala Horacio Beccar Varela, socio administrador de Beccar Varela, estudio que este año cumplió 125 años de vida.

Algo similar se vive en MHR Abogados, donde dos socios dedican gran parte de su tiempo a la normativa cambiaria. Los problemas que deben solucionar, dicen, son de vida o muerte para las compañías. "En los últimos días estuvimos muy dedicados a la ingeniería jurídica de un financiamiento para un proyecto de exploración offshore. Y hace poco una empresa nos decía que el BCRA le había ordenado a su banco que no le vendiera más dólares. Y tenemos otra que teme que le pase lo mismo en el corto plazo. En muchos casos las empresas se juegan la sustentabilidad de su operación", explica José Martínez de Hoz, socio de MHR.

Otra normativa que generó bastante trabajo entre los estudios fue la que estableció que las compañías solo podrían acceder al mercado de cambios para pagar hasta el 40 por ciento de sus deudas en dólares. El restante 60 por ciento debía ser refinanciado de manera obligada a 180 días.

"Aunque empezaron el año pasado, muchas de estas renegociaciones tuvieron impacto este año. El problema que generan con estas normativas es que cada vez es más difícil acceder al capital. En los road shows siempre se decía que la Argentina nunca había restringido el mercado de cambios para el pago de deudas. Ahora ese argumento ya no corre más", dice Liban Kusa, socio de Bruchou & Funes de Rioja.

En los últimos meses hubo cuatro grandes operaciones de reestructuración de deuda: IRSA, Edenor, Pan American Energy (PAE) y Clisa, la controlante del Grupo Roggio. Algunas, como en el caso de Edenor, impulsadas por las normas del BCRA y otras, como la de PAE, porque se vio una buena oportunidad para rollear.

Exceso de cash

Fuera de eso, hubo poco movimiento de financiación y ya casi no hay new money, señalan. Lo que sí se vio fue la necesidad de las compañías de hacer algo con el exceso de liquidez en pesos. La aceleración de la inflación y el temor de una posible devaluación hizo que muchas empresas buscaran activos dolarizados para encontrar refugio. Eso explica el éxito de las emisiones de obligaciones negociables (ON) dollar linked a tasa cero. La gran cantidad de pesos en el mercado encontró en estos instrumentos un mecanismo de dolarización que, por el momento, parece funcionar.

Otro mercado con mucho movimiento a raíz de este mismo fenómeno fue el de real estate corporativo. En Pagbam señalan que estuvieron detrás de varias operaciones inmobiliarias que tenían como único objetivo la dolarización del cash en poder de las compañías. "Y es posible que en breve empecemos a ver operaciones de M&A que tengan como driver principal la dolarización de activos", anticipa Pérez Alati.

En Allende Brea también notaron el impulso que tuvo el mercado inmobiliario como refugio de valor corporativo. "Un cliente estuvo muy activo y ya tiene varias decenas de millones de dólares en real estate. Y gracias al boca en boca se enteró otro cliente. Los desarrolladores inmobiliarios están felices porque encontraron un nicho ahí", dice Valeriano Guevara Lynch, socio administrador de Allende & Brea.

Este tipo de operaciones ya había sido usual durante el cepo cambiario vigente entre 2011 y 2015. Ahora volvió con fuerza, pero la brecha cambiaria ya empieza a preocupar por los efectos a futuro en los balances de las compañías.

"Estos activos se contabilizan en dólares al cambio oficial. Cuando la brecha converja puede generar un gran problema contable. Por eso ya estamos consultando con auditores para ver cómo se puede evitar generar ganancias ficticias y así no tener que registrarlo como pérdida en el futuro", agrega.

Pagbam aprovechó la experiencia de sus socios senior para hacer seminarios con los más jóvenes

La brecha cambiaria también contribuye a que el precio de los activos argentinos en moneda fuerte esté en valores mínimos históricos. Pese a que esto podría verse como una oportunidad a la espera de que cambie el viento, pocos son los que se animan a ingresar con compra de compañías.

"Hay una oportunidad por los precios de los activos, pero todavía no se mueve. Porque pocos se animan a venir en este contexto. No hay negocios", dice Marcelo Gebhardt, socio de Aguirre Saravia & Gebhardt Abogados.

Algunos de los consultados se animan a pronosticar una mejora en la actividad para el año próximo. Si se empieza a prever un cambio de rumbo y un gobierno más amigable con el capital y las empresas, las oportunidades para quien ingrese temprano pueden ser muy grandes.

Riesgo argentino

La mayoría de los deals cerrados en el último año, explican, tienen como principal impulsor el riesgo argentino. Y, aunque parecería haberse frenado un poco la salida de compañías multinacionales, todavía quedan algunas operaciones que tienen la desinversión como motor.

"Nosotros trabajamos con la recompra de Mantecol por parte de Georgalos. No es que haya sido muy grande, pero fue en cierta forma emblemática. La empresa había vendido la que era su marca estrella a Cadbury tras un proceso de reestructuración y años después pudo recuperarla en una operación con Mondelez. La empresa también cerró la compra de Zucoa y Toddy, que estaban en poder de Pepsico. Eran marcas muy locales difíciles de regionalizar", cuenta Daniel Montemerlo, socio de Alegría, Buey Fernández, Fissore y Montemerlo.

Otras salidas resonantes fueron la de la compañía de seguros Met, que vendió primero su negocio de retiro y luego el de vida a Orígenes, la compañía de seguros del Grupo ST y la salida de Nike, que vendió su operación en el país.

"Muchas multinacionales quieren reducir su exposición al riesgo argentino, que lleva, además, mucho trabajo de gestión diario. Ahí aparecen los locales que conocen el mercado, están acostumbrados a la incertidumbre y ven que el precio es conveniente. En cualquier momento de la Argentina hay oportunidad para hacer negocios, incluso en uno como este", explica Javier Patrón, socio de Marval, O'Farrell & Mairal.

Algunos sectores, coinciden los abogados, parecen estar exentos de las dificultades que atraviesa el país. El potencial de Vaca Muerta, los recursos de litio, oro y cobre, y las compañías tecnológicas -en especial el segmento fintech y cripto- les dieron mucho trabajo a los estudios. Compra de activos, cesiones de áreas de exploración e inversiones fueron la contracara de la casi nula actividad en otros rubros.

"Tenemos la suerte de tener muchos clientes en el sector energía, que está muy dinámico por diversas razones. Hoy estamos tras la ingeniería jurídica de la ampliación de la infraestructura de oleoductos en el país, ya sea nuevas cañerías como el revamping de las existentes. Esto permitirá la exportación de crudo a Chile. También estamos con un par de proyectos de hidrógeno verde y en uno grande de gas natural licuado (LNG)", describe Martínez de Hoz, de MHR.

En alza

En el caso de la minería, algunas de las transacciones más grandes se explican por operaciones globales que tuvieron impacto en el país, explica Florencia Heredia, socia de Allende & Brea especializada en Recursos Naturales.

"Están entrando algunas empresas en litio, cobre y oro. Intervinimos con la compra de Rio Tinto. Y vemos que hay compañías majors que están empezando a mirar los activos en la Argentina. Además, la compra de Yamana por parte de Gold Field tuvo un capítulo local con el que tuvimos mucho trabajo. Los activos en el país son muy relevantes y van a seguir adelante. También estuvimos en la fusión entre Galaxy y Orocobre, que tienen proyectos muy importantes de litio en Catamarca y Jujuy", señala Heredia y destaca que para estas compañías, la incertidumbre económica y política no es un problema mayor: "Las mineras van al Congo porque los recursos no están en Londres".

Las prácticas de Energía y Bamking le dieron mucho trabajo a MHR Abogados

El otro rubro que empieza a generar interés es el del desarrollo de hidrógeno. Hoy ya hay varios proyectos en marcha en el país y no solo de hidrógeno verde, sino también del llamado azul, producido a partir de gas, pero con captura de los gases de efecto invernadero.

"El Gobierno desde la Subsecretaría de Asuntos Estratégicos que comandaba hasta hace unos meses Gustavo Beliz convocó a una licitación para hacer el estudio de toda la normativa necesaria para que se desarrolle la actividad. Todos los que quieren entrar piden un marco regulatorio moderno y que sea adecuado para atraer inversiones y permita la exportación", dice Francisco Romano, de Pagbam, estudio que se asoció con una certificadora de calidad y una consultora española para ganar una de estas licitaciones.

La guerra en Ucrania y la necesidad europea de reemplazar el gas ruso ayudó a que se incrementara el desarrollo del hidrógeno verde a escala global. Además, la Argentina tiene compromisos muy ambiciosos para bajar las emisiones de carbono y condiciones únicas para producir este combustible del futuro.

"Hoy estamos trabajando con una compañía francesa que tiene dos proyectos paralelos que compiten entre sí, uno en Santa Cruz y el otro en la región de Magallanes en Chile. Uno pensaría que las condiciones macro del país hacen difícil que prospere el local, pero la verdad es que de este lado de la cordillera ya hay un puerto construido, la línea de alta tensión está cerca, están conectados con la ruta 3 y los costos de tierra y laborales son más baratos. Hay muchas chances, especialmente si se logra bajar el riesgo argentino", explica Santiago Nicholson, managing partner de Nicholson y Cano.

Inversiones techie

El otro sector pujante es el tecnológico, que en la primera mitad del año y gracias a la gran cantidad de dinero disponible en el mundo se benefició de algunas inversiones, especialmente de parte de fondos de venture capital (VC). Ahora, la suba de tasas de la Fed frenó un poco el flujo de capital, pero el talento argentino sigue generando interés.

"Aunque no abundaron en estos últimos meses, todavía vemos operaciones. Lo que notamos es que los inversores buscan comprar los recursos humanos que hay en la Argentina. Es todo lo contrario a lo que pasaba antes, cuando se veía al personal como una desventaja. Los que ingresan quieren el conocimiento que tienen los argentinos en sectores como el de fintech", dice María Shakespear, socia de Beccar Varela.

El estudio estuvo como asesor de Ualá en la compra del banco digital Wilo. Se trató de una operación innovadora porque fue la primera vez que el BCRA le otorgó licencia bancaria a una compañía que dentro de su estructura accionaria tiene fondos de VC.

"Estuvimos muy activos en inversiones en talento argentino para negocios con mirada regional. Hubo mucho movimiento de los fondos de VC", dice Bernardo Cassagne, socio de TCA.

Esa es la particularidad que tienen las tecnológicas que siguen atrayendo el interés de los inversores: todas están pensadas como negocios escalables. La Argentina es apenas un capítulo o una prueba piloto a partir de donde planean una expansión, como mínimo, a los países de la región.

"Se da la situación de que es un mercado chico, pero lo suficientemente sofisticado como para hacer pruebas de nuevos productos. Es lo que hizo Prudential, por ejemplo, que sacó la operación digital primero en el país y ahora la está exportando. Nosotros estuvimos como asesores en ese desarrollo", agrega Nicholson, de Nicholson y Cano.

En Allende & Brea cuentan que están trabajando con la llegada de OpenPay al país. La fintech que hace unos años compró el BBVA se prepara para ingresar en los próximos meses en los negocios de adquirencia y de servicios de pago.

En busca del talento

Gran parte de la actividad de deals en el negocio fintech, coinciden en las distintas firmas, se debe a que los bancos decidieron, de alguna manera, tercerizar su área de I+D. Así, en vez de desarrollar soluciones tecnológicas puertas adentro, están muy atentos a lo que pasa en el mundo de las startups. Y cuando encuentran la que hace el match, deciden invertir.

"Es un sector en expansión porque hay gente muy buena y talentosa. Los bancos necesitan expandirse y encuentran que pueden hacerlo en este negocio. Además la Argentina es uno de los países menos regulados de América latina. Se reguló poco y bien y eso está mostrando beneficios", destaca Santiago Sturla, de Allende & Brea.

Ahora, explica Bruzone, de Bruchou & Funes de Rioja, el mercado está un poco menos activo y hay menos financiamiento para nuevos proyectos. Sin embargo, a partir de su experiencia en el asesoramiento para la ronda de inversiones de TravelX, la firma decidió poner a las startups dentro de su radar. Para ellas creó Wheel by Bruchou, una plataforma destinada a emprendedores y fondos de VC.

"Sabemos que estos estudios parecen estar fuera del alcance de los emprendedores. Por eso queremos salir a buscarlos con un equipo que esté dedicado a pensar soluciones para las particularidades de estas compañías", explica Bruzone.

Una práctica que tuvo poco movimiento fue la de concursos y quiebras. Tras la situación en la que muchas compañías quedaron luego de la pandemia, muchos preveían que iba a haber actividad judicial y extrajudicial, con presentaciones a concursos u homologación de acuerdos preventivos extrajudiciales (APE). "Eso no pasó. Se ve que nadie quiere tensar demasiado la cuerda porque hoy si una empresa entra en concurso es muy posible que termine en quiebra. Eso no le conviene a nadie. Entonces, se prefiere ir arreglando a medida que se pueda", dice Javier Alegría, de Alegría, Buey Fernández, Fissore y Montemerlo.

Prequirúrgico

La firma, que lidera el ranking en la práctica de Concursos y Quiebras, está trabajando en los concursos más grandes que se están tramitando en este momento en los tribunales y los que más atención generan: Vicentin, Molinos Cañuelas, Cartellone y Aceros Cuyanos. Además, trabajaron en la homologación del concurso de Dilexis, la empresa que elabora la marca de galletitas Tía Maruca.

Alegría destaca que incluso los bancos les están diciendo a las empresas que nos les conviene presentarse en un concurso. Entonces, las empresas van rolleando y viendo cómo pasa el día a día o encuentran la solución de pasar parte de la operación a un local.

"Están todos en un período de wait and see, que se va a mantener en función de lo que haga la AFIP. Últimamente hubo mucha moratoria y poca agresión. Entonces, mientras las compañías puedan desarrollar la actividad razonablemente bien, no se concursan", agrega.

Lo que sí empezó a hacer el estudio es un servicio al que internamente denominan el "prequirúrgico". Básicamente hacen un análisis de la situación de sus clientes y les ofrecen un diagnóstico de su situación financiera. Si el caso lo amerita, tienen todos los papeles listos para hacer una presentación judicial para utilizar en una emergencia.

"No veo que las empresas quieran concursarse. Lo van pateando. Esperan una moratoria de la AFIP y con los privados van arreglando de a poco. Y el acreedor no está en situación de empujar al río, porque el deudor se va a caer y no es eso lo que busca. Notamos que hay mucha sensatez que nació en la pandemia y que se mantiene hasta ahora. Nadie quiere cortar puentes", dice Gebhardt, de Aguirre Saravia & Gebhardt. El principal problema, explica, es que el empresario no ve que hoy el concurso preventivo sea una solución para sus problemas ni una protección judicial. Por el contrario, en la situación actual es apenas una antesala de la quiebra. "Los pocos concursos que vimos se abrieron porque ya no había otra opción y era imposible llegar a un APE", cierra. 

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