Agulla y Baccetti: volvió la dupla de 'La llama que llama' para reírse de la corrección política

El tándem está de vuelta, ahora con un proyecto de criptoarte. Cómo hicieron estos referentes de la publicidad argentina para crear una comunidad basada esencialmente en la incorrección política.

Motivados por seguir interpelando a los nuevos públicos, dos de las más grandes súper estrellas de la publicidad argentina, Ramiro Agulla y Carlos Baccetti, vuelven a trabajar juntos después de un hiato de más de 15 años. Sobre sus espaldas, un tendal de hits -van algunos: el spot del "Diablo" de Renault Clio, el "Minotopo" para subtes de Buenos Aires, "Gol, gol, gol, en tu cabeza hay un gol" de Quilmes para el Mundial de Francia 1998 y miles más -y en medio de sus ojos, el futuro: generar una comunidad de criptoarte montada sobre el lomo de una corrosiva colección de NFT.

Así las cosas, el motor de este comeback está impulsado por una colección de activos digitales bautizados como "Club de La Llama Políticamente Incorrecta" y la creación de The Black Minds, una nueva empresa que -por el momento- ofrecerá arte y storytelling 3.0.

"El futuro es una incógnita y nosotros vamos colgados del puntito del signo de pregunta", asegura Agulla.

¿Su nudo? El diálogo con la época a través de la incorrección política. ¿Su enemigo? La cultura de la cancelación y cierta hipocresía. ¿Su objetivo? Generar la comunidad de criptoarte más grande de América latina. A contramano de sus contemporáneos, Agulla y Baccetti pretenden que sus NFT hablen, digan, opinen. "Esta comunidad se expresa libremente y puede decir lo que quiera a través del humor", completa Baccetti.

¿Cómo se sienten con este regreso?

Ramiro Agulla: Estamos muy contentos con haber vuelto a trabajar juntos. El tiempo pasó y ya estamos de vuelta con 1500 cosas. Y la verdad que, más allá de cómo salga este proyecto, ya ganamos estando juntos.

Carlos Baccetti: Es un reencuentro. Nunca nos distanciamos. Siempre estuvimos juntos. Nunca nos había llamado un proyecto, pero éste nos juntó.

¿Cuántos años hace que vendieron su agencia?

RA: Vendimos una parte en 1998 y la otra en 2003. Nos fuimos a hacer televisión, en Telefé, durante 2004, Mosca y Smith. Luego, estuvimos separados un tiempo. En 2005 nos llamaron y fue una cosa rara: un servicio para una agencia. "Tenemos un problema. Estamos por perder la cuenta y ustedes la pueden salvar", nos dijeron. Éramos como la Liga de la Justicia. Ahí dije: "Carlitos, ésta no la podemos pasar". Era una buena oferta. Así que, con esa excusa, pusimos la agencia El Cielo, que fue un episodio dentro de nuestra carrera. En ese momento no había seniority que se animara a decirles a las marcas todos los cambios que había que hacer. Y ahí, después de eso, nos separamos tras 17 años de trabajo. Por lejos, Carlitos es la pareja que más me duró.

Y 17 años después, ¿por qué volvieron a trabajar juntos?

CB: Primero, porque nos gusta estar juntos. Segundo, porque nos divierte. Y lo principal es que, cuando estamos juntos, laburamos menos.

Tuvimos 200 millones de propuestas: hacer un realityPor Hernán Panessicb: Hoy somos esto. Si el día de mañana viene un proyecto que también nos divierta hacer, seguramente lo asumiremos. de creativos publicitarios, hacer un libro de la agencia, filmar una serie. Luego nos volvieron a llamar para que lideremos agencias internacionales. Pero ya le habíamos dado mucho a la publicidad y la publicidad nos había dado mucho a nosotros. Y de repente aparece esta posibilidad, en la que nos convocó Pato Fuks, con el tema de los NFT. Y ahí descubrimos que tiene mucho que ver con nosotros, con el arte, con el humor, con el storytelling, con interpelar una época, con alimentar una comunidad y con darle experiencias únicas.

Si bien estamos en un momento álgido de las economías digitales, de la blockchain y del criptoarte, ¿no temen que los NFT sean una burbuja o bien que estén llegando demasiado temprano?

CB: Me animo a decir que dejó de ser una moda o una burbuja hace mucho y que los NFT ya son parte de la cultura. Todo va a ir para la tokenización. Pone en juego todo lo conocido: desde la descentralización de las economías hasta el quite de los intermediarios a través de la blockchain. Entonces, el mundo se vuelve transparente, rápido, más barato y más interesante. Los NFT y la blockchain vienen a generar un cambio. Nosotros venimos de la creatividad: nos pagaban por avanzar caminos. Como dice Ramiro: "Tenemos un mundo de mierda, entonces tenemos que armar un metaverso".

RA: Nadie quiere vivir en este mundo. ¿Qué es seguro entonces? ¿La economía real? Se hizo pelota todo, se cayeron los mercados reales. Nosotros no nos metimos con Bitcoin. No lo voy a defender. Sí voy a defender la descentralización, la democratización, la blockchain vinculada con los NFT. ¿Por qué? Porque tiene que ver con arte y para nosotros es orgánico. Estamos parados en la creatividad. Los NFT son arte, comunidad y narrativa.

En definitiva, el metaverso y los NFT son los rockstars de la época. Para nosotros, la llama es un fetiche. No son La Llama que Llama, que son intocables. Esas las queremos dejar en el Olimpo. Estas son otras llamas. Son llamas porque nos gusta el animal y porque estamos hartos del "político-correctismo".

¿Y por qué estas llamas son "políticamente incorrectas"?

RA: En el camino de la creatividad, a veces les decíamos a nuestros clientes: "Está bien, si querés no lo hacemos, pero nos quedamos sin saber qué hay del otro lado del riesgo".

Nosotros sabemos leer las épocas. Supimos leer los 90 de la efervescencia, de la ostentación, de la imagen. Esa fiesta que terminó como terminó. Luego vino una época un poquito oscura. Y hoy, si vos te preguntas, ¿por qué nosotros estamos en esto? Bueno, la llama, criada por los incas, era un animal increíble: inteligente, empático, trabajador y traía fortuna. Lo nuevo es que a estos NFT les pusimos voz. Buscamos que las llamas opinen. Porque los Bored Apes no opinan, tampoco los Azukis, ni los Motherfuckers. Nosotros no podíamos no opinar. Así como leímos los 90, también leemos que esta época es extraordinaria en el mal sentido. El mundo está partido en mil pedazos y hay una hipocresía oceánica. Nosotros podemos hablar y dar pelea a esta cosa cultural de lo políticamente correcto.

¿Y cómo pueden dar pelea?

RA: Creo que la cultura de la cancelación fue creada con buenas intenciones, para combatir el odio, las discriminaciones y tal. Pero se convirtió en una herramienta de amordazamiento y acorralamiento. De un lado y del otro.

¿Cómo damos batalla? Con el humor, con La Llama Políticamente Incorrecta, a través de esta colección de NFT.

¿Piensan que, en la actualidad, la publicidad se volvió menos arriesgada y hasta un poco conservadora?

CB: Yo lo noto. Cuando ves nuestro reel de los años 90, te divertís. Las marcas tenían valores, decían cosas a través del storytelling. Eso pasaba cuando no estaban las redes. Las marcas salían a pescar almas en los grandes programas que tenían mucho rating. Luego, cuando vinieron las redes, se puso en práctica la hipersegmentación: hablarle a la mujer embarazada de tal lugar, de tantos años. Sé lo que necesita y entonces le voy dando la información como grajeas, como píldoras. Se perdió la aventura del storytelling, el cuento y el humor.

Las redes también trajeron lo políticamente correcto. Qué está bien y qué está mal. Entonces dicen: "No voy a decir eso porque puedo quedar en el escarnio público". Entonces, se le ven los hilos de acá a la China. Piensan que para ser modernos hay que poner a dos chicas de la mano o a un chico gay y ya está. La publicidad siempre corrió atrás de la sociedad. Pasan los momentos y la publicidad los copia. Por eso, las marcas se pusieron temerosas y el temor es el peor de los sentimientos.

Vivieron la golden age de la publicidad, donde ser transgresor tenía sus recompensas. ¿Anhelan ese momento de "libertad"?

RA: No, no lo anhelamos. Nosotros éramos una agencia creativa, pero éramos mucho más conceptuales que creativos. Por eso digo que leíamos la época.

Si te fijas en los comerciales de Agulla y Baccetti, detrás de una carcajada, de una locura o de una canción, hay un submarino conceptual. Ese insight era lo que nos hacía buenos a nosotros y es algo que no todos terminaban de comprender. La gente miraba lo superficial, lo creativo, las ideas locas. La capacidad de poder decir cualquier cosa. Y de poder errar.

CB: Reclamo mi derecho a ofender y ser ofendido.

¿Cuál puede ser el impacto de estos NFT?

RA: Creo que vamos a hacer el proyecto más importante de América latina. Ni siquiera creo que nos vayamos a quedar ahí. Es un proyecto muy serio. Vamos por más porque el mundo no nos asusta.

¿Con The Black Minds planean hacer otras cosas en el universo digital?

CB: La idea hoy es ponerle el tiempo, el corazón y la cabeza al lanzamiento de esta colección de La Llama Políticamente Incorrecta.

Contrariamente a la publicidad, donde vos ponías un comercial en tanda y luego te ponías a trabajar en otro, acá, cuando vos vendés la colección, el juego recién comienza. A partir de ese momento, tenés que estar manteniendo a la comunidad todo el tiempo. Los procesos son más largos. Queremos llegar a tener nuestro propio metaverso y nuestra propia moneda que se llamará...

RA: La Llama Esterlina, una moneda de The Black Minds, que pretende tener respaldo colateral.

¿Y piensan hacer cosas para otros medios: publicidad, cine, televisión, redes?

CB: Hoy somos esto. Si el día de mañana viene un proyecto que también nos divierta hacer, seguramente lo asumiremos.

El texto original de esta nota fue publicado en la número 342 de la revista Apertura 

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