Desde Córdoba

Empezaron haciendo jabones para su hijo y se transformaron en una empresa: ya exportan a Rusia y Taiwan

Florencia Villamil Delfabro e Ignacio Conde crearon Boti-k gracias a su hijo Santino. Diagnosticado dentro del espectro autista, tiene intolerancia extrema a los productos de origen sintético y construyeron una línea pensada en sus necesidades.

Florencia Villamil Delfabro e Ignacio Conde crearon Boti-k gracias a su hijo Santino. Diagnosticado dentro del espectro autista, tiene intolerancia extrema a los productos de origen sintético que ofrece el mercado cosmético. Sus padres, cansados de no encontrar los elementos de higiene necesaria para él, decidieron producirlos ellos mismos bajo la marca Puro.

Sin experiencia en el mundo de la cosmética (Conde era artesano y Villamil Delfabro, artista plástica) salieron con su primer producto luego de dos años de desarrollo en 2011: un jabón 100 por ciento vegetal, certificado apto para bebés, embarazadas e hipoalergénico, si aditivos químicos sintéticos, con conciencia ecológica, veganos y sin derivados del petróleo.

El primer desafío fue conseguir un laboratorio que aceptara sus condiciones de fabricación. Sorprendidos con el resultado y la recepción del producto, a los dos años lanzaron un shampoo. Hoy la cartera incluye 200 productos hechos con fórmulas exclusivas.

En 2011 salieron con su primer producto: un jabón 100 por ciento vegetal.

Incluso tienen productos que no se encuentran en el mercado local (que cada vez crece más por la mayor conciencia por el cuidado de la piel). Entre ellos están las leches balsámicas vegetales faciales y corporales, emulsiones balsámicas formuladas de forma exclusiva con aceites de coco, almendras y sésamo, que mantienen la hidratación de la piel por 24 horas; su línea antiedad con ácido hialurónico vegetal, con cremas antiedad, y bio serums faciales; y las aguas micelares, formuladas sobre agua de flores.

"Boti-k es una carrera de milagros, porque todos los ‘no' del principio se flexibilizaron y aceptaron la propuesta. Se comprometieron, por un niño como Santino y un montón más como él", sostiene Villamil Delfabro y asegura que fueron los padres de otros chicos con autismo los que los impulsaron a continuar con la marca. Al cuarto año ya habían triplicado la producción.

La empresa toma su nombre en honor a los viejos boticarios autores de fórmulas magistrales. Para iniciar, invirtieron u$s 120.000 que obtuvieron luego de vender un departamento.

La pareja, instalada en las sierras de Córdoba, hizo sus primeras ventas en la provincia mediterránea y luego salió a buscar clientes como tiendas naturistas y farmacias del país. "Íbamos a los comercios y una vez que conseguíamos una red de 20 o 30, buscábamos un representante", asegura el fundador de la empresa.

En Los Cocos, Córdoba, funciona la usina creativa de Boti-K Puro: allí piensan nuevos productos, materias primas y posibilidades de negocio. En diferentes laboratorios de todo el país se producen y perfeccionan todas las fórmulas con el aval científico. En San Isidro, Buenos Aires, se concentra la logística que permite que el porfolio de la marca llegue a todo el territorio nacional e internacional.

El dúo explica que el cliente que los elige es distinto al tradicional: "Es un consumidor consciente", que por necesidad o por ideología lee con atención las etiquetas, se preocupa por las materias primas y, una vez que los valida, se convierte en comprador fiel.

Boti-K propone una experiencia de compra online a través de la tienda de su sitio web -con envíos gratuitos a todo el país- y tiene presencia en más de 300 comercios. 

El emprendimiento familiar continúa su crecimiento y se proyecta al mundo con exportaciones a Rusia y Taiwán, y con un plan estratégico para llegar a más países en el mediano plazo. 

Entre los productos que comercializan en Rusia y Taiwán están los de Higiene (jabones vegetales, jabones fluidos sin sulfatos, bio desodorantes, bio cremas dentales, línea capilar sólida, eco champús, eco acondicionadores); Cosmética (bálsamos labiales, eco leches balsámicas, aguas micelares, bio crema antiedad, bio serum facial, cremas faciales, cremas corporales, Oleum vegetales orgánicos); y Aromaterapia (línea oleum 33, oleum essential premium).

(Esta nota se publicó en al revista Apertura)

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