

Con la escasez de soja y los precios records en el mercado doméstico brasileño, las traders y procesadoras comenzaron a buscar en los países vecinos una alternativa para asegurar el abastecimiento en el segundo semestre del año. Según agentes del mercado, Bunge, ADM, Dreyfus y Cargill compraron cerca de 100.000 toneladas de soja a Argentina, Uruguay y Paraguay en los últimos diez días, más del doble de lo que esperaba el gobierno para 2012.
El volumen es pequeño en comparación con las más de 31 millones de toneladas que el país exportará en la cosecha actual, pero el movimiento atípico en esta época del año señala la tensión extrema de la oferta en los próximos meses.
La situación se explica por la caída de más de 10 millones de toneladas en la producción de la región sur combinada con la fuerte demanda externa. A pesar de una cosecha 12% menor, las exportaciones de soja crecieron 36% en los primeros cinco meses de 2012.
El resultado fue la escalada de precios y de las sumas pagadas por los importadores, en un escenario de suba del dólar, lo que empujó las ventas y achicó el mercado. Según la consultora Céleres, el 92% de la última cosecha ya se vendió, frente a 71% en igual período de 2011. Frente a las expectativas de escasez, las grandes traders se vieron obligadas a hacer stocks.
Fue impresionante el ritmo en que los productores quisieron vender la soja para aprovechar la suba del dólar y el aumento de los precios, afirmó Paulo Sousa, directivo de Cargill. Normalmente, las cooperativas y productores guardan los granos para venderlos a precios más altos después de julio, en la entre-cosecha. Este año fue diferente. Y nosotros tuvimos que lidiar con esa situación, agregó.
En Mato Grosso, solo 1,7% de la cosecha 2011/2012 está disponible para la venta, según el Instituto Mato-grossense de Economía Agropecuaria (Imea). Lo que las traders encuentran, lo compran para hacer stock, afirmó Cléber Noronha, analista del Imea.










