Asegura que en la crisis de 2001 logró convencer a la casa matriz que para quedarse en el país lo tenían que dejar hacer. Sostiene también que haber navegado ese momento económico sin despedir personal, hoy le generó chapa internacional a la filial local de la multinacional Accenture, la compañía global de consultoría en management, servicios de tecnología y outsourcing.
Se trata de Roberto Alvarez Roldán, quien desde el 2005 es presidente de la empresa en la Argentina y que en 2010 sumó el cargo de responsable de Chile, Colombia, Venezuela y Perú. El ejecutivo pondera la capacidad técnica de los profesionales argentinos y critica la incapacidad de planificar a mediano y largo plazo. Además, dice que la generación de valor agregado le otorgó a Accenture Argentina margen para aumentar los precios en dólares.


¿Cómo está el negocio de la consultoría actualmente?
Hoy nadie compra un informe, el modelo cambió totalmente. Las empresas adquieren proyectos llave en mano y, en algunos casos hasta te piden que lo lleves adelante.


¿Qué mirada tiene del clima de negocios?
Accenture desarrolla su negocio a partir de dos vertientes. Una es el mercado local y la otra, la exportación de servicios. Hace 10 años, esta última pata de nuestro negocio no existía porque Argentina no existía en el mundo de la exportación de servicios. En ese momento, cuando empezamos, representaba el 5% de nuestro negocio, hoy es el 65 por ciento.


Hace 10 años se había devaluado y la Argentina era barata en dólares. ¿Hoy cuál es la situación?
El escenario cambió de forma dramática. Hoy somos competitivos con un tipo de cambio más caro por el talento, por el valor agregado, pero en salarios no. Por ejemplo, México es más barato. A partir de esto, es que tenés que jugar en la liga del valor o quedás afuera. Hay que brindar servicios más sofisticados.


¿Se puede manejar la presión salarial?
Cada vez que te piden un aumento de salario se achican los márgenes de rentabilidad. Pero a nosotros nos cuesta más que se nos vaya alguien, por lo que invertimos en capacitación antes que dar un aumento de sueldo.


¿De cuánto fue la pauta salarial de este año de Accenture?
Nosotros trabajamos con diferentes tipos de profesionales, técnicos, abogados, y no todos cobran lo mismo ni reciben el mismo incremento. Nuestra estrategia es adelantarnos y otorgar incrementos salariales en cuotas con un total más incierto, manteniendo la expectativa. Así no quedamos descalzados del mercado porque si en el primer paso te equivocaste tenés el resto de los pasos para acomodarte.


¿ Y cómo se comporta el mercado local?
Hay demanda de trabajo. Empresas como la nuestra crecen en épocas difíciles porque son organizaciones a las que se recurre para buscar soluciones.


¿La época actual es difícil?
En realidad, crecemos cuando hay variables inestables. Lo que más nos cuesta planificar para el año que viene tiene que ver con que no vemos un escenario claro ni acá ni en los mercados externos. Pero, en el caso de la Argentina, ya es como una rutina.


¿Influye que el 2013 sea año electoral?
Los economistas predicen un crecimiento para el 2013 que va del 3% al 5%, pero eso no es lo que más miramos. A nosotros nos impacta que una empresa decida atacar un nuevo mercado y necesite nueva tecnología, que lleve adelante transformaciones. Que sea un año electoral no significa que las empresas dejen de hacer.


¿Hay organizaciones transformándose?
No se visualizan grandes transformaciones. No estoy observando un crecimiento interno. Es un año de expectativa pero no de crisis. El problema es que hay muy pocas grandes empresas argentinas y en muchas multinacionales las decisiones se toman afuera.


¿Cómo afecta la inflación en una compañía de servicios?
Nos afecta desde el humor, se manifiesta en el stress de la fuerza de trabajo. Tenemos muchos empleados muy jóvenes, con hijos en el colegio que cuando le sube la cuota les complica su situación económica. Es el gran tema a solucionar, pero no creo que se pueda hacer en el corto plazo, en no menos de tres años, por lo que hay que buscar no acelerarla.


¿Cuál es el desafío para el 2013?
Seguir diversificándose. Hay nichos de mercados pero hay que buscarlos, hay que ser creativos. Vendemos más valor y menos volumen, tenemos una chapa internacional que nos permite aumentar nuestras tarifas en dólares, la clave está en los servicios complejos.