

Estados Unidos y la Unión Europea avanzaron ayer rumbo al inicio de negociaciones sobre un Tratado de Libre Comercio (TLC). Aunque los aranceles sobre bienes manufacturados comercializados entre ambos son generalmente bajos, un área de fricción son las barreras regulatorias. Las empresas piden que un vehículo aprobado en EE.UU. no tenga que pasar nuevos controles en Europa, o que un remedio que Bruselas considera seguro no deba ser aprobado por EE.UU.










