

El gobierno alemán abrió ayer la semana considerada clave para el futuro del euro, en que la canciller Angela Merkel se reunirá con el presidente francés Francois Hollande y con el primer ministro griego Antonis Samarás, advirtiendo de que no deben esperarse soluciones rápidas para la situación de Atenas.
Hay que evitar toda decisión precipitada y esperar el informe de la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) sobre la situación de Grecia, insistió el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, tras reunirse con su colega griego, Dimitris Avramópulos, ayer en Berlín.
La reunión entre ambos ministros era preparatoria para la que mantendrán el viernes Merkel y Samarás, un día después de que la canciller reciba a Hollande, y mientras se suceden los rumores de que Atenas precisará más ayudas.
Según informaciones difundidas el pasado fin de semana por la revista Der Spiegel en su edición de esta semana, sus necesidades presupuestarias para los próximos dos años están cerca de 2.500 millones de euros por encima de lo presupuestado inicialmente.
Las necesidades financieras de Grecia se estimaban hasta ahora en 11.500 millones de euros para los próximos dos años, pero Der Spiegel asegura que en realidad estás podrían alcanzar los 14.000 millones.
Esa situación avivó la discusión sobre un posible tercer paquete de ayuda a Grecia, eventualidad que el Gobierno alemán rechaza hasta ahora categóricamente.










