

La estancada economía de Brasil debería ganar velocidad durante el segundo semestre del año, en la medida que las medidas de estímulo y recortes de tasas impulsadas por el Gobierno empiecen a rendir frutos, dijo ayer el ministro de Hacienda, Guido Mantega.
En declaraciones a líderes empresariales en San Pablo, Mantega dijo que los incentivos tributarios para la industria, la reducción de los costos de endeudamiento y las compras de productos nacionales que realizará el gobierno se combinarán para reactivar el crecimiento, que se ha estancado en los últimos trimestres. El segundo semestre tiene que ser mejor que el primero, afirmó.
Tras un crecimiento sostenido anual de más del 4% durante la última década, la economía brasileña se paralizó a finales del año pasado, porque la crisis en Europa y la desaceleración global redujeron la demanda por exportaciones de materias primas y las inversiones de las empresas.
El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff ha convertido a la reactivación de Brasil en el foco de su administración, empujando al Banco Central a rebajar las tasas de interés y anunciando incentivos para determinadas industrias.
Paralelamente se informó sobre una nueva ola de inversiones españolas en Brasil por un monto de alrededor de u$s 22.000 millones hasta 2014 dirigidas a diversos rubros como trenes o inmuebles.










